El Celta cae en la Copa con el sufrimiento de una prórroga

Víctor López

DEPORTES

El equipo vigués se adelantó, pero le faltó fondo al final

28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta está fuera de la Copa en primera ronda. Hacía muchos años que esto no le sucedía. Ayer su buena imagen no pudo acompañarla hasta el final. La prórroga le cogió ya sin fuerzas para sobrevivir. Tras siete partidos sin apostar por el 4-2-3-1 como dibujo táctico, Fernando Vázquez recuperó los orígenes de este equipo. Su más clásico sistema le devolvió la cordura defensiva y una mayor presencia en ataque. Los primeros veinte minutos de partido cogieron un ritmo frenético. Ambos equipos se habían jugado el farol de utilizar a futbolistas no habituales. Pronto se descubrió que tenían las cartas marcadas y sabían que en esta partida tenían mucho dinero en juego. El que pasase podía llevarse un buen botín con el próximo rival. Las ocasiones se sucedían y señalaban a los protagonistas. Primero Raúl Martín intimidó a Méndez, creó peligro. Luego un cabezazo de Contreras a una falta sacada por Jandro que sacó La Paglia bajo palos. Precisamente al asturiano, le anularon un gol por fuera de juego que los célticos no protestaron . Con tanto frenesí llegó el gol de Contreras. La acción fue calcada a la anterior pero esta vez el defensa chileno sí cabeceó a gol. La desgracia para él y su equipo es que el defensa se lesionó en esa jugada y posteriormente dejó su sitio a Iago Bouzón. Antes de que esto sucediese, el Tenerife empató. Un error de Dani Bautista provocó que el debutante cometiese penalti a Raúl Martín. Lo transformó en gol Keko batiendo a Orlando que también se estrenaba. Ahí el partido se calmó aunque sin jugarse al ralentí. El único que lo sobresaltaba era Raúl Martín que continuamente encontraba un alíado en el sevillano Dani. Vázquez no le había dado ningún minuto en toda la temporada y sus primeros en juego no fueron nada afortunados. Era imposible correr como lo habían hecho en la primera parte, por eso en la segunda ambos conjuntos ya racaneaban esfuerzos. El técnico celeste, quizás pensando en Salamanca, decidió que era ilógico sacrificar a Vryzas con una panzada de minutos. Dio entrada a Nacho Franco que creó la mejor jugada del partido en un sombrero a su rival al que sólo le faltó culminarlo en gol para que lo enmarcasen. Los locales ya habían renunciado al balón por completo. Poco a poco ambos dieron por buena la prórroga aunque menos los célticos al quedarse en el 90 con diez por la injusta expulsión de Jonathan. La media hora que quedaba por delante parecía un mundo para los vigueses que rezaban por llegar a los penaltis. Ahora los tinerfeños eran superiores y sus ocasiones constantes. Se adelantaron con un tanto de Gavilán. A partir de ahí la impotencia viguesa. Dos expulsiones más con la de Jandro y Bouzón y esta última acompañada de un nuevo penalti a favor de los canarios que convirtió Hidalgo. El clamor contra el árbitro era el pataleo del dolor.