Cal ya piensa en Pekín mientras asimila éxitos

DEPORTES

Se marca como reto mejorar los resultados de Atenas

01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

David Cal, Teresa Portela y Carlos Pérez todavía intentaban asimilar ayer el apoteósico recibimiento que les ofreció Cangas el martes. Pero ellos ya piensan en los siguientes Juegos. De hecho, Cal señaló que es consciente de que ahora la exigencia será mayor, pero acepta el desafió. «Todavía queda mucho por trabajar porque normalmente el mejor rendimiento de un piragüista se alcanza a partir de los 25 años», indicó. Y añadió que el reto que se plantea para el 2008 es mejorar el resultado de Atenas. Quizás dentro de cuatro años Portela compita en K-1, al menos ése es su deseo. Pero la kayakista recordó que la decisión de cambiar a K-1 no depende de ella, sino de la Federación Española de Piragüismo, y que en este organismo se celebrarán elecciones en los próximos meses, con lo que incertidumbre es total. Pero, a corto plazo, a los piragüistas también les espera una apretada agenda. Lo explicaron en una rueda de prensa organizada por el Club de Mar Ría de Aldán-Hermanos Gandón a la que asistieron también el presidente de esta entidad, Jesús Pérez, el alcalde de Cangas, José Enrique Sotelo y José Antonio Gandón, presidente de la empresa patrocinadora del club. «Ahora intentaremos algo histórico: quedar primeros por clubes en el Campeonato de España en pista», explicó Carlos Pérez. Portela y Perucho ya han confirmado su participación. Mientras, los homenajes y los actos oficiales no cesan. Primero fue el recibimiento en Cangas y ayer la multitudinaria fiesta en Aldán. Pero ahora los piragüistas de la provincia de Pontevedra que han participado en los últimos Juegos han sido invitados a realizar el saque de honor en el Celta-Almería, que se disputará el próximo fin de semana. Y a Cal también le ha llegado la propuesta de otro saque de honor: el del partido de la Supercopa de balonmano. Tras las celebraciones, Cal, Portela y Pérez se tomarán unas vacaciones. Pero ayer se despidieron con un elocuente brindis: «¡Por Pekín!».