Superó a Italia pese a la discreta actuación de Pau Gasol y Navarro
19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Los grandes equipos tienen esto. Incluso en un día discreto y con el talento oculto, son capaces de ganar. Y ante Italia. No hace tanto tiempo, para superar al baloncesto italiano España tenía que jugar muy bien; ahora gana haciéndolo mal y tirando de unos cuantos recursos secundarios. El equipo de Mario Pesquera, de nuevo en el último cuarto, resolvió un compromiso que le impulsa directamente hacia la primera plaza de su grupo. Un triunfo ante Serbia o Nueva Zelanda garantiza la privilegiada posición en el cruce de cuartos. Hasta el tramo final, Italia había llevado el choque a la pizarra de un Carlo Recalcati que aceptó la inferioridad de los suyos, lo que no significa, ni mucho menos, que renunciara a la victoria. Defensa al límite, la lotería del tiro exterior y el rebote ofensivo; esas fueron sus bazas y una forma de admitir que, actualmente, Italia sólo puede superar a España desde el desequilibrio y el azar. Le salió cara durante tres cuartas partes del partido. Pero además de los méritos italianos, España emitió algunas señales preocupantes: Navarro, por segundo partido consecutivo, restó; Gasol, a medio gas, necesitó 27 minutos para anotar su primera canasta en juego. Así que, ausente de talento, Mario Pesquera buceó otra vez en el banquillo en busca de soluciones atípicas. Las encontró, porque el caudal de recursos que maneja es inmenso: un par de buenos minutos de Dueñas; la agonía de Reyes (nueve puntos en el segundo cuarto); Garbajosa, presente durante todo el partido; e intensidad defensiva. Así evitó el conjunto español que Italia marcara una diferencia insalvable, aunque casi siempre rondó la peligrosa renta de los diez puntos. El sector fabril reconquistó el partido y lo puso en el lugar idóneo para que el talento rematara la faena. En el último cuarto, los españoles dejaron a su oponente en 11 puntos. De nuevo, a un rival de España le pesaba el enorme desgaste que hoy por hoy supone frenar a Gasol, Navarro, Garbajosa y compañía. Italia se atascó porque se quedó sin su mejor alimento, el rebote ofensivo, y porque es difícil tumbar a un equipo superior cuando se tiran más triples (35) que lanzamientos de dos (33). Tanto desequilibrio tiene un precio. E Italia lo pagó. Rudy Fernández (por fin tuvo minutos importantes), Gasol y, sobre todo, Garbajosa, resolvieron definitivamente el atasco. Y los italianos, con las cartas boca arriba y exhaustos, se embarullaron en su propia estrategia y en su empecinamiento exterior (Bulleri), sencillamente porque se toparon con un equipo que, incluso huérfano de sus mejores bazas, está a años luz del gris material con el que cuenta Recalcati.