El sorprendente ganador de la anterior edición, en su estreno en un Grand Slam, apenas levanta cabeza desde entonces, pese a lo que llegó a exigir un millón de fijo por torneo
13 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Ben Curtis sabe bien que cuanto más alto se sube más dolorosa resulta la caída. Porque mañana disputa su segundo Open Británico después de un espectacular ascenso y desplome desde la cumbre del golf. Si pasó del cero al infinito con su título en el campo de St. George's hace un año, en los últimos doce meses regresó a su ordinaria rutina, a la de un profesional como tantos otros. Su mejor puesto desde entonces fue su octavo en el Memorial. Pero al jugador de Columbus (Ohio) su actual deambular por el mundo le resulta mucho más gratificante. Semanas después de llevarse su primer título del Grand Slam , llegó a pedir un millón de dólares como fijo para cruzar el charco y jugar en Europa. Su presencia en el cartel ya disparaba el prestigio de cualquier torneo. El título de Curtis en el Open Británico generó un debate. ¿Beneficia al golf la victoria de un desconocido en un major ? Había logrado el billete para St. George's gracias a su decimotercerpuesto en el Western Open, en su primer Top 25 de su incipiente carrera, en su tercer año como profesional. Su triunfo fue el primero de un jugador en su estreno en el Grand Slam desde que en 1913 Francis Ouimet ganó el US Open, y el primero de un debutante en el British desde el triunfo de Tom Watson en 1975. Pasó del puesto número 396 al trigésimoquinto de la clasificación mundial, el mayor salto desde 1986. Apareció en el show televisivo de David Letterman y hasta le recibió en la Casa Blanca el presidente de Estados Unidos, George's W. Bush. Al final de temporada, resultó elegido novato del año en la PGA. Pero la tranquilidad económica del título, que lo convirtió en una de las imágenes de la firma deportiva Reebok, con trato de estrella, y otros contratos publicitarios, no le ayudó a progresar. Al menos al ritmo que hacía prever su título en las Islas Británicas. Desde entonces, quedó eliminado en nueve de sus 21 citas en la PGA estadounidense, y en dos de sus seis apariciones en el circuito europeo. Un octavo puesto en el Memorial, a apenas 20 kilómetros de su casa, y las semifinales en el Match Play de Wentworth fueron los mejores resultados de Curtis, de 27 años, a ambos lados del Atlántico. Fuera de las estadísticas Tiene margen para mejorar, porque disfrutará de exención para jugar en ambos circuitos hasta el año 2008. Pero, de momento, ocupa el puesto 104 en la lista de ganancias del circuito estadounidense y el 103 en la del europeo. En ninguna de las múltiples estadísticas de la PGA figura entre los setenta mejores de concepto alguno. El jugador norteamericano sólo se mantiene, por supuesto gracias a su título en el Open Británico, en el cuadragésimo segundo lugar de la clasificación mundial, en la que apenas corre peligro. Esta lista computa un promedio de los resultados conseguidos en las dos últimas temporadas. En ese ránking, su título en St. George's le reporta más de la mitad de sus tantos.