Grecia opone su férreo estilo ante la creativa Portugal, espoleada por su afición.
03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Con el camino hacia el título sembrado de ilustres selecciones en la cuneta, el continente elige hoy en el Estadio da Luz ( 20:45 ) su nueva referencia. En una final inédita, Portugal exhibe todo su talento en su Eurocopa frente al orden de Grecia. Si no fuera por que su rival ya ha tumbado a España, Francia y la República Checa, todo apuntaría al título luso ante una afición entregada. Pero algo tendrá el férreo bloque heleno cuando los resultados le bendicen. El torneo vuelve en Lisboa al punto de partida. La sorpresa del triunfo griego en la apertura de la Eurocopa actuó como aviso para la selección portuguesa. Desde entonces, no ha hecho más que crecer sobre los cimientos del bloque con el que el Oporto ganó la Copa de Europa. Luiz Felipe Scolari imprimió su cuño a la generación de oro, aquella que ganó el Mundial sub-20 de 1991. Y Figo sigue siendo el alma de un equipo que se permitía el lujo de calentar su banquillo con Deco y Cristiano Ronaldo, los otros peloteros que ahora tiran del carro portugués. Si el balón quiere a Portugal, los resultados adoran a Grecia, que sólo tuvo un mal día ante Rusia. Una selección sin historia, que no había ganado un partido en sus únicas fases finales, el Mundial de Estados Unidos y la Eurocopa de Italia, y etiquetada como anárquica hasta la llegada del alemán Otto Rehhagel a su banquillo. Para la final, no podrá contar con Karagounis, y seguirá confiando en Charisteas como llanero solitario en punta. Aunque con estilos diametralmente opuestos, la aventura de Grecia en un torneo al que llegó como comparsa se parece cada vez más a la Dinamarca de 1992, que interrumpió sus vacaciones veraniegas para sustituir a la sancionada Yugoslavia y se llevó el título. Siempre que el anfitrión disputó una final de la Eurocopa, se alzó con el título, como le sucedió a España en 1964, a Italia en 1968 y a Francia en 1984. Pero tampoco contaba mucho la selección uruguaya en el Mundial que Brasil tenía que ganar en 1950 y terminó con el maracanazo . Con el Estadio da Luz volcado, Portugal espera que el brillo de sus estrellas no termine con un apagonazo .