Grecia aún quiere más

Ignacio Tylko ENVIADO ESPECIAL | BRAGA

DEPORTES

JERRY LAMPEN

«Vivimos un sueño mágico y no deseamos despertar», advierten los jugadores helenos a Portugal, mientras su técnico recuerda que «en el fútbol todo es posible»

02 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras brindar con sus familiares hasta las tres de la mañana por el delirante triunfo frente a la República Checa que les permitió entrar en el «Olimpo del fútbol», tal y como titula el diario Eleftherotypia , los héroes griegos regresaron ayer al trabajo junto al antiguo convento de Falperra con su atónita mirada puesta en la inédita final de mañana en Da Luz. Asumen que los lusos son favoritos, pero para nada se sienten víctimas. Quieren más y prometen dar guerra. Con un sentido de la supervivencia fuera de lo común, los abnegados discípulos de Otto Rehhagel se niegan a despertar de su sueño, se conjuran para luchar por cada balón como si les fuera en ello su propia vida y avisan a los portugueses de que jugarán la final sin presión, sabedores de que, ocurra lo que ocurra, ya son los triunfadores de la Eurocopa. «El cuento de hadas continúa. Es increíble lo que ha hecho Grecia en la Eurocopa, pero queda la final. Portugal querrá tomarse la revancha del partido inaugural, donde perdió 2-1. Seremos nuevamente outsiders , pero en fútbol todo es posible. En todo caso, seremos los verdaderos ganadores de la Eurocopa», explicaba la noche del jueves Rehhagel, quien suena incluso como futuro seleccionador alemán tras la marcha de Voeller y la renuncia de Hitzfeld. Según una encuesta de la televisión alemana, un 23% de los teutones así lo desean. Igual que Scolari, técnico de Portugal, puede convertirse en el primer seleccionador extranjero que conquista un Europeo o un Mundial. El dilema de «Vivimos un sueño mágico y no queremos despertar», sostuvo Giannakopoulos, quien dio un aire más ofensivo a su equipo cuando sustituyó a Basinas ante los checos y probablemente mañana juegue en lugar del sancionado Karagounis. Para el delantero Charisteas, quien se enfrenta a un dilema ya que comentó a sus compañeros del Werder Bremen que si se clasificaba para la final se retiraba del fútbol, «los pronósticos están al 50%». Y el lateral zurdo Fyssas, quien jugará como en casa en el estadio de su Benfica, reconoce que «Portugal tiene ventaja por estar en casa», pero matiza que en una final «todo es posible». Los griegos, en fin, se agarran como un clavo ardiendo a una estadística que les favorece y dice que Portugal no les derrota desde hace ocho años, concretamente en un encuentro de preparación para la Eurocopa de Inglaterra. Desde entonces, una victoria griega, en la inauguración de la Eurocopa, y dos empates. El éxito de la selección ha provocado un delirio colectivo en un país que aguarda ansioso el partido. Tras la semifinal, todas las ciudades e islas de un país de diez millones de habitantes se iluminaron de fuegos artificiales, soportaron un ruido ensordecedor y se llenaron de bailes improvisados. Más de 100.000 personas se congregaron en la plaza Omonia de Atenas, donde había instalada una pantalla gigante. De inmediato, el primer ministro griego, Kostas Karamanlis, anunció que estaría en la final de Lisboa y felicitó a los jugadores en un comunicado: «El equipo de todos los griegos consiguió nuestro sueño», dijo. Las celebraciones traspasaron las fronteras helenas y se trasladaron a toda la comunidad de griegos emigrantes, a ciudades como Berlín y países como Australia.