Un pulso entre candidatos

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

Portugal y Holanda, dos favoritos en el inicio del torneo, abren las semifinales

29 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Portugal, ante su techo; Holanda, frente a su reto. El anfitrión y el eterno aspirante. ¿Una final anticipada? Al menos, el partido con más impacto de las semifinales. Y es que a estas alturas casi nadie se atreve a poner en duda que la República Checa debe deshacerse mañana de la sorprendente Grecia. Por lo tanto, en realidad, esta tarde se decide el rival de Baros, Koller y compañía. En sus dos experiencias en una semifinal de la Eurocopa, los portugueses cayeron ante Francia (1984 y 2000); ahora, en su casa, Figo, Rui Costa y Couto encaran su última oportunidad de ratificar a nivel absoluto su dominio en categorías inferiores. Pero de todos ellos, sólo el madridista se resiste al empuje de un relevo generacional iniciado en plena competición. Pese a la faena que le preparó Scolari en los cuartos de final, al sustituirle cuando Portugal perdía, Figo parece decidido a perdonar. Todo con tal de no pasar a la historia del fútbol luso como el líder de la generación de la nada y quedar definitivamente relegado ante los emergentes Carvalho, Andrade, Deco o Cristiano Ronaldo. Portugal está obligada a no defraudar, a buscar la victoria por la vía más directa; por eso Scolari va a mantener el once que superó a España y que sufrió, pero ganó, a Inglaterra. Entre otras cosas, porque ese es el equipo que quiere la afición local. Una apuesta de riesgo, sobre todo cuando enfrente tendrá a una Holanda con más pegada que juego. Dick Advocaat parece empeñado en que el fútbol holandés sobreviva sin un catalizador de cierto fuste, pero al menos mantiene al joven Robben (el mejor oranje de la Eurocopa) y duda si incluir al irrelevante Van der Meyde o al veloz Overmars. Holanda ha sacrificado su identidad en favor del resultado, ha brillado más en el remate que en la elaboración, por lo que volver, al menos en parte, a sus esencias con un par de extremos sería una buena noticia para Van Nistelrooy y para la Eurocopa. Hasta ahora, Advocaat sobrevive y su selección ha superado el trauma de pasar el corte en una tanda de penaltis. En el fondo, quizá es lo que cuenta.