Madrid fue una marea verde

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso ENVIADO ESPECIAL CERRO DEL ESPINO (MADRID)

DEPORTES

CÉSAR TOIMIL

El Racing regresa a Segunda División un año después de perder la categoría

27 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Ferrol vuelve a subirse al escaparate del fútbol de élite español. El Racing regresa al lugar que le corresponde por tradición, historia, afición, jugadores y población. Vuelve a la Segunda División A después de una campaña extraordinaria que culminó ayer con una derrota tremendamente injusta en el Cerro del Espino ante el filial del Atlético. Madrid fue una fiesta con el ascenso, y Ferrol todavía más. El Racing entró más enchufado al partido, como no podía ser de otra forma ante un rival sin ningún objetivo interesante por el que luchar. Jugaba más, tenía el balón, lo movía mejor y llegaba con más continuidad por ambas bandas, con Juanito y Moreno. Enfrente, tenía, por ambición y por vocación, a uno de los conjuntos más vulgares al que se ha enfrentado esta temporada. Por mucho campeón del grupo segundo que fuera, el Atlético B no tiene una plantilla tan larga como para soportar hasta seis bajas de pilares fundamentales: el talento de Gabi, la calidad entre líneas de Arizmendi, la potencia de Toché... Así que lo fió todo al juego ramplón y sin aparentes riesgos, al fútbol directo, al patadón, vamos. Salvo en muy contadas salidas al contragolpe. Su portero, Lledó, siempre iniciaba los ataques con patada a seguir y a ver qué pasaba. Sin hacer nada del otro mundo, el Racing empezó a sembrar llegadas. A los diez minutos, la primera gracias a una internada de Moreno, que Bermejo dejó atrás para la llegada de Jordi, cuyo tiro se fue alto. Por insistencia, el equipo ferrolano embotelló al filial rojiblanco, que sólo se ocupaba de dejar pasar los minutos y hasta perdía tiempo, como si un empate en casa fuera un buen resultado (¿habría recibido una motivación extra desde Sevilla?). Pidió después el equipo verde, con más timidez que fe, un penalti por una mano de Albarrán dentro del área. El partido era casi un monólogo del Racing, al que le faltaba algo, un no sé qué para demostrar su autoridad. Porque siguió llegando el equipo ferrolano al balcón del área rojiblanca con frecuencia: gracias a un remate en forma de patada de kárate de Alberto al filo de la media hora de juego, un tiro de Bermejo que se estrelló en el lateral de la red, otro remate con todo de Vosahlo... Tenía que llegar el gol, y cuanto antes, mejor, para disfrutar de tranquilidad, espacios y una tarde preciosa. Y en esto llegó el gol... ¡del Castellón! Recibirá una tarjeta de Navidad de Isidro Silveira. Tanta tranquilidad dio el tanto del Castellón que el partido se hizo por momentos maravillosamente soso. Así empezó la segunda parte, que era lo mejor que le podía pasar al Racing. El tedio lo rompió, por desgracia, una inoportuna lesión de Juanito, quien empezó a cojear al cuarto de hora. Su salida, unida a la de Antonio Moreno por decisión técnica, llevó a Luis César a reestructurar el once, con Jordi en la derecha, Gonzalo Sueiro en la izquierda y Fabiano reforzando a Soria y Franch, el tándem de creación y contención en el centro del campo. El Atlético B también empezaba a desmontar su tenderete y sentaba a más jugadores importantes. Primero se fue el armario Curro Vacas, después el fogoso capitán Carlos, y todo encajaba en el precioso puzzle del ascenso en tiempo récord. Y después llegó otro golito del Castellón, y más cambios, con la salida de Romero y la entrada de otro chavalito. Daba gusto. El partido estaba controlado. En 25 minutos, no hubo ni una sola llegada del Atlético B, que sólo aprovechó alguna jugada a balón parado para dar señales de vida. Salió Jorge Barbarin en lugar de Jordi para dar oxígeno al Racing. Y como lo notó. Una entrada del navarro por la derecha a punto estuvo de permitir el gol de cabeza de Gonzalo Sueiro, pero su remate llegó sin fuerza a falta de un cuarto de hora para el final. Pero ahí apareció la figura de Luis López Muñoz para pitar un penalti inexistente del navarro Jorge Barbarin sobre Mané que transformó Raúl Medina en gol para dar una emoción que nadie quería. Y más cuando el filial del Sevilla recortó diferencias en la recta final del partido de Castalia. Pero acabó antes el combate de Castalia, con triunfo para el Castellón sobre el filial del Sevilla, el gran rival del Racing por el ascenso a Segunda División, y llegó la fiesta verde. Gracias, Castellón.