La suerte de los penaltis da a Holanda el pase a semifinales

Ignacio Tylko FARO

DEPORTES

Mike Finn-Kelcey

Robben anotó el lanzamiento decisivo después de una parada de Van der Sar

26 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Holandeses y suecos, más preocupados de no descomponerse que de arriesgar en busca de la victoria, se empeñaron en dar la vuelta al sabio refranero español y acabar sin goles el partido de los grandes delanteros. Cosas del fútbol, más lógicas en los limitados escandinavos que en la elegante escuela holandesa. Es cierto que hubo cuatro palos, pero cuando ya estaban todos exhaustos. Por segunda vez en la Eurocopa, un semifinalista se decidió en los dramáticos penaltis. Y esta vez, Holanda rompió con la maldición que le perseguía desde que se coronó campeona en 1988. Cayó en esa suerte ante Dinamarca, en las semifinales de 1992, contra Francia en cuartos de 1996 y ante Italia en penúltima ronda de hace cuatro años. En Faro, habían fallado Ibrahimovic y Cocu hasta que llegó Van der Sar, adivinó la intención del capitán Mellberg, y a Robben no le tembló el pulso. Holanda luchará ahora por una plaza en la final frente a Portugal. En el duelo de estilos antagónicos, desde el primer minuto los suecos trataron de contrarrestar con su descomunal fuerza al mayor talento de los holandeses. La lección se la sabían de memoria. En apenas tres minutos, los primeros de partido, Ibrahimovic ya se las tuvo tiesas con un zaguero, el central Jakobsson lanzó un serio aviso de Van Nistelrooy de lo que se podía encontrar en cuanto controlase el balón y el valiente Larsson se interpuso en una salida con el gigante Van der Sar, que acabaría despedido por los suelos. Más tarde, pasada la media hora, un encontronazo entre el mediático Ljungberg y Frank de Boer acabó con el central ex azulgrana lesionado. La mejor y casi única ocasión sueca antes del descanso fue un tiro franco de Svensson, llegando desde atrás, que golpeó en un defensa. En la reanudación el juego se hizo algo más movido. Holanda metió una marcha más y trató de encerrar a los suecos, encantados por otra parte de esperar pertrechados para salir a la contra. Advocaat debió recordar a los suyos en la caseta que de arrugarse nada, y enseguida Nilsson se hizo pupa en una disputa con Van Nistelrooy, bien acostumbrado al fútbol de corte británico. Precisamente el delantero del Manchester United desperdició una ocasión pintiparada -casi marca de rebote- tras un gran pase de Seedorf, instantes después de que Cocu salvase un gol cantado de Ibrahimovic, tras el error garrafal de Stam en el despeje. Con el duelo más abierto Advocaat se llevó una bronca descomunal -la segunda del campeonato- por retirar a Davids y meter al defensa Heitinga. Agotamiento Con todos agotados por el esfuerzo y el insoportable calor, ya todo dependía de una acción aislada y por fin llegó la emoción. A sólo tres minutos del final, Kallstrom falló un mano a mano increíble con Van der Sar. Makaay salió para jugar la prórroga, donde Robben lanzaría al palo con la colaboración del portero, que luego sacó una mano milagrosa en otra falta de Seedorf. En la otra área, Larsson y Ljungberg se llenaron de balón y se estrellaron contra la madera. No había forma de ver goles. Tenía que ser en los penaltis.