El guardameta deportivista sopesa su futuro y duda entre volver a ser cedido o permanecer en el equipo como tercer portero
24 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Un verano más, Dani Mallo (Cambre, 1979) se ha ido de vacaciones sin saber en qué equipo militará la próxima temporada. Después de haber jugado la pasada campaña como cedido en el Elche, el meta coruñés tendrá que volver a negociar su futuro inmediato con el club y decidirse por una de las dos opciones que se le plantean: permanecer como antaño asumiendo el papel de tercer portero sin oportunidades de jugar, o volver a ser cedido a un equipo para seguir madurando, preferiblemente en un club de Primera o en uno de Segunda con opciones de ascenso. Por el momento, Dani ha decidido mantenerse en un compás de espera. La situación que se le plantea no es para precipitarse. Por un lado, es consciente de que será muy complicado hacerse con la titularidad en el Deportivo mientras José Francisco Molina permanezca en el club. Es más, podría decirse que incluso el uruguayo Gustavo Munúa está en una situación ventajosa con respecto al de Cambre. Estas circunstancias alertan a Dani Mallo sobre la inconveniencia de quedarse un año más en blanco, con el deterioro de cotización consiguiente. Este detalle no resulta baladí para un jugador que ya tiene veinticinco años y que todavía no ha asegurado su futuro económicamente. La segunda vía que se le presenta pasa por jugar otra temporada a préstamo. En el Elche se ganó la confianza de los tres técnicos que tuvo el equipo en la temporada, pero tuvo que rebajar sus emolumentos un buen pico. Conjugar el aspecto deportivo y el monetario en una cesión se antoja difícil, a menos que logre plaza en un Primera. La postura del Deportivo con respecto al meta es la de verlo como una apuesta de futuro, aunque se inclina por contar con Dani Mallo como tercer portero. Antes de aceptar una cesión, el club podría intentar ampliar la duración del contrato del jugador. Dani valorará en este caso si las condiciones económicas son justas o se intenta sacar partido de su corazón blanquiazul. Una tercera opción sería buscar una salida definitiva del Deportivo, algo que no agrada al jugador, que una y otra vez insiste en su deseo de triunfar en el club que le vio nacer futbolísticamente. Sin embargo, las circunstancias podrían forzarle a arriesgarse a sufrir en silencio el par de campañas que le quedan para extinguir su vínculo para luego probar fortuna en otro destino.