Holanda, en la encrucijada

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

Sin Makaay ni Kluivert, pone en juego su crédito frente a la República Checa, el equipo que le relegó a la repesca

18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Holanda contra las cuerdas. O puntua esta tarde ante la República Checa o los depositarios de las mejores esencias futbolísticas europeas de las últimas décadas deberán emprender el camino de vuelta a casa. Y el asunto no es fácil. Los últimos precedentes no invitan al optimismo oranje : checos y holandeses compartieron el grupo de grupo de clasificación con un balance de empate en su país (1-1) y victoria de Chequia en Praga (3-1). Dick Advocaat tiene motivos para estar preocupado. Su equipo no funcionó en el debut ante Alemania. Poco fútbol, dudas en el once inicial, rencilas en la concentración y un juego impersonal y anodino. La pegada de Van Nistelrooy les dio el empate ante Alemania, su enemigo irreconciliable. Y gracias. Hoy, Holanda prepara cambios; pocos, un centrocampista organizador (el joven Sneijder por Zenden). Buena parte de la vieja guardia (Makaay, Seedorf o Kluivert) seguirá en el banquillo. Y ahí empiezan los problemas del seleccionador holandés. Incapaz de hacer compatible la línea más ofensiva con más gol de la Eurocopa (Van Nistelrooy y Makaay) con los extremos más rutilantes (Overmars y Robben), Advocaat se encomienda al equilibrio; es decir, renuncia a lo que en la repesca le dio el pase a la Eurocopa (6-0 a Escocia) y repite los errores de la fase de clasificación. Los checos sí lo tienen claro. Practican el fútbol más ofensivo de los que se han dado cita en Portugal. Casi nadie en el país vecino les presta demasiada atención y tienen un bloque que juega de memoria y que cuando no les van bien las cosas (en el estreno, Letonia se fue por delante al descanso) son capaces de poner todo su arsenal en el campo, sin complejos. Así sumaron su primera victoria y así harán esta tarde al mínimo contratiempo. La República Checa, un combinado con más fútbol que nombre, tiene pegada (Koeller y Baros), creación y llegada (Nedved y Rosicky), carácter (Poborski), un más que prometedor portero (Cesch) y un sistema de contención bien engrasado. Un colectivo muy organizado y con años de trabajo a sus espaldas, sabe a lo qué juega y carece de los complejos de un equipo menor. Es decir, justo lo contrario que Holanda.