Tablas entre iguales

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

Un espectacular remate de Van Nistelrooy rescata a una Holanda que opuso el pelotazo al control alemán.

15 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Alemania enseñó sus credenciales, las tradicionales. Holanda defraudó, algo ya habitual. El que debería haber sido el segundo gran partido de la Eurocopa se quedó en un juego de intenciones, en una lucha cuerpo a cuerpo entre dos rivales acostumbrados a dirimir sus diferencias a pelotazos. Mandaron los germanos, pero Van Nistelrooy, en su única aparición, rescató a los suyos del desastre cuando el choque ya agonizaba y los alemanes jugaban cómodos a la contra. Con excepción del excelso remate del delantero del Manchester, ni rastro del talento holandés. Advocaat se lo dejó en el banquillo, apostó por una línea de creación con el dúo Cocu-Davids. Resultado: Van del Vaar y Van Nistelrooy se perdieron en la maraña defensiva alemana. Por renunciar, el técnico holandés hasta dejó en su banquillo la velocidad de sus clásicos extremos. ¿Y Alemania? Como siempre. Cedió el balón a un rival que casi nunca supo qué hacer con él. El insulso peloteo holandés frente al eficaz pelotazo germano. Voeller no engaño a nadie. Un par de líneas de cuatro, con tres centrales y Ballack y el incansable Kuranyi por delante del balón. A esperar. El golpe de fortuna llegó con una falta lateral que Frings, con Van der Saar como complaciente espectador, envió a la red. Pero ya antes Alemania había amenazado en cada balón aéreo. Después, incluso pudo ampliar la renta, tuvo tocado a su rival, pero a los alemanes, un esforzado puñado de eficaces secundarios, les falta el instinto de sus estrellas de antaño. Alemania está inmersa en un plan renove con la vista en el 2006, carece de la cofianza de los grandes equipos, aunque conserva la fiabilidad defensiva. Con el marcador en contra, a Advocaat no le quedó otro remedio que sacar a los buenos. Sentó a Davids -el mejor en los primeros cuarenta y cinco minutos, claro síntoma del discreto partido holandés- y al ineficaz Zenden, y se se decidió por un creador -Sneijder- y la velocidad de Overmars. Mejoró Holanda -levemente-, recuperó el balón y ofreció una mayor apariencia, pero sin crear peligro. Advocaat tomó el camino de enmedio al decantarse por el tanque Van Hooijdonk, el más discreto, técnicamente, de los jugadores que tenía en el banquillo. El gigante holandés tocó todos los balones que pasaban a menos de tres metros de altura. El supuesto talento oranje se diluía cuando Van Nistelrooy sacó del atolladero a su equipo. Por insistencia, Van der Meyde recuperó un balón aparentemente intrascendente, centró y el mejor cazagoles del fútbol europeo atrapó a Kahn. «Los alemanes son peores que nosotros. El asunto se complica cuando tenemos que jugar contra ellos». La cita es de Koeman. Ayer, Alemania no fue peor ni tuvo fortuna. El equipo de Rudi Voeller conoce sus limitaciones, pero sabe a lo qué juega y conserva sus tradicionales virtudes: constancia, oficio y, menos, pegada. Supuestamente, Holanda desborda talento, pero no lo aplica.