Valerón pone las cosas en su sitio

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo REDACCIÓN

DEPORTES

El deportivista marcó el gol de la victoria nada más entrar al terreno de juego. La selección dio síntomas para la preocupación ante un rival flojísimo

13 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Un inexplicable suplente salvó los muebles de España en su debut en la Eurocopa. Juan Carlos Valerón marcó el gol de la victoria ante una floja Rusia cuando apenas llevaba veinte segundos sobre el terreno de juego.El canario dio todo un revés a aquellos que alimentan el debate sobre su suplencia y, sobre todo, a quienes tienen tan sacralizado a Raúl que son incapaces de comprender su mal estado de forma. Ayer, desde el banquillo, el deportivista ganó el partido. Con un toque sutil dentro del área y con una sangre fría impropia de un futbolista que es observado por miles de apasionados ojos, Valerón logró un tanto que puede valer la clasificación de España, sobre todo, después de conocer la derrota de los anfitriones ante Grecia. El gol del canario llenó de felicidad a Iñaki Sáez, pero tal vez también sirvió para remover su ideario futbolero. Su doble cambio en el minuto 58 del encuentro se convirtió en la clave del relativo éxito que supone vencer a un rival inferior. Nada más salir al terreno, Xabi Alonso envió un balón a treinta metros que controló Etxeberria. El donostiarra hizo en ese pase mucho más que Baraja durante los casi sesenta minutos que estuvo en el campo. Poco después, gracias a una inteligente acción del futbolista del Athletic, Valerón solucionaba la papeleta. Premiaba así los gritos de ¡Valerón, Valerón, Valerón, Va-le-rón! que se escuchaban en el coliseo portugués ya en el descanso. Todo un mensaje para Sáez de los quince mil españoles que se dieron cita en el estadio. Pero la victoria no debe cegar al combinado rojillo. España venció sólo por la mínima a un equipo flojito. Y, lo que es peor, durante muchos minutos del partido fue incapaz de hacerle daño. Sólo en el arranque evidenció España su superioridad. En diez minutos desbordó por la derecha, muchas veces por la izquierda con un pletórico Vicente y un par de ellas por el centro que dilapidaron Raúl y Morientes. Fue el efecto gaseosa porque la selección comenzó a diluirse en la nada. Con unos cuantos toques inocuos, los rusos comenzaron a controlar el encuentro. Sin mayor ambición que la de no encajar goles, la escuadra de Yartsev controló el ritmo. Y así fue creciéndose hasta que Alenichev gozó de una espectacular ocasión que salvó milagrosamente Casillas. La reanudación no trajo mejores noticias. Sólo los cambios dieron la imprescindible victoria a España. Hasta el final, sufrimiento por el marcador, que no por el juego del rival y la sustitución de Raúl por Fernando Torres. ¿Un punto de inflexión en Iñaki Sáez?