El ex-secretario de la Federación dice que su elección sería positiva para el fútbol gallego y que Meana deberá decidir entre sus filias personales y el bien general
02 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ueron de la mano. Ángel María Villar y Gerardo González Retamero (Soutelo -Pontevedra-, 1956) formaron pareja en la Federación Española de Fútbol. Ahora, se enfrentarán en unas apasionantes elecciones. El gallego ex secretario federativo irrumpe con fuerza y amenaza a un Villar que se aferra al cargo. «Sus tiempos han pasado», dice. -La que ha liado. -Después de un tiempo importante, 16 años, aspirar a cuatro más en la presidencia, parece excesivo. Cualquier institución democrática precisa renovación. Esa es mi apuesta, unida a la modernización de las estructuras. El proyecto actual, al que le han sobrado cuatro años, está apagado. -Puede concretar esa modernización y profesionalización. -Hay que hacer un organigrama diferente. Debemos aprender del entorno empresarial. Necesitamos un importante departamento de márketing, aprovechar la marca fútbol y selección española, que será nuestra principal fuente de ingresos. Tenemos que trabajar como una empresa corporativa, que además de dar unos fondos, por ejemplo, a la Federación Gallega, debe ayudarla a funcionar. Pretendo crear herramientas corporativas que estarán a disposición de las territoriales para que con independencia de Madrid tengan opciones de generar rercursos atípicos. -Es inevitable que hablemos de los escándalos que han salpicado a la FEF. -Las sombras en la gestión pueden ser consecuencia de que con el paso del tiempo se produce una relajación y al final, incluso, aquellas cosas que son inadmisibles acaban siendo hasta justificadas. Las instituciones hay que dirigirlas con un guión y no salirse del mismo. Nosotros tenemos la exclusividad de explotar, de organizar y de desarrollar el fútbol. Y no podemos defraudar a esa delegación que tenemos de la Administración. Estamos obligados a ser ejemplares. Villar, en un momento, llega y significa un cambio. Pero ahora debe entender que su tiempo ha pasado. Hay que crear políticas concretas, cumplirlas y dar explicaciones. ¿Por qué no voy a informar de mis pasos?, ¿por qué el secretismo? No puede ser que siete días antes de una asamblea se firme un crédito de miles de millones con Caja Madrid para cubrir la deuda de la Ciudad de Fútbol y esa información no se dé. -¿Cómo evitar que alguien se perpetúe en el cargo? -Hay que establecer un límite en el mandato presidencial. No se puede estar más de doce años. -¿Y cuál es la situación federativa en Galicia? -He tenido los primeros contactos. Estoy convencido de que el fútbol gallego estará con Gerardo González. -¿Por qué? -Porque el fútbol gallego quiere el cambio. Es cierto que no he hablado con el presidente y que él representa una parte del fútbol. También es cierto que Meana tiene una excelente relación con Villar, pero nunca la tuvo mala conmigo. Me conoce sobradamente. En algún momento tendrá que ejercer la responsabilidad que le confiere su puesto, deberá anteponer su sentimiento pesonal a favor de tal o cual individuo. Y su elección ha de quedar supeditada al interés del fútbol gallego. Y ahí no hay color. Me comprometo a estar muy pronto en Galicia. Tendré un encuentro con todos los estamentos del fútbol gallego y contaré con lujo de detalles cuál es el proyecto de nuestro grupo y cuáles son los beneficios directos para la Federación Gallega. -¿Qué papel jugarían las territoriales con usted? -Tendrían un peso mayor. Uno de los grandes motivos de polémica que ha motivado la crisis federativa es que nadie sabíamos cuáles eran los criterios que se venían aplicando para el reparto de subvenciones. Esto hay que explicarlo. No puede ser que la federación canaria sea la primera en recibir ayudas de la Española en términos globales, incluso por encima de la catalana, andaluza, gallega, etcétera. Esto es insolidario, injusto y sólo por eso, llegado el momento, el fútbol gallego, la Federación Gallega y su presidente se inclinarán por un proyecto y por una opción nueva que pondrá luz y taquígrafos en la gestión. Nos podemos pelear por definir esos parámetros, pero una vez que se aprueben no habrá discusiones. -¿Con usted llegará más dinero? -Ahora, hay once mil millones de pesetas de presupuesto. Buscando la complicidad del fútbol profesional y del resto de estamentos, en muy poco tiempo habrá un importante crecimiento y de ese crecimiento los que se beneficiarán serán los clubes modestos, las federaciones autonómicas y el fútbol profesional tendrá también algo. Habrá un auditor interno y control del gasto. No estoy en contra del gasto. Quiero gastar, pero bien. Me gusta invertir. -¿Quiénes le acompañan en este viaje? -No voy a dar nombres propios. Hay mucha gente y quiero que la gente apueste por el proyecto y no pensando quién estará en él. Me ha molestado que en mi época la media de incremento a las federaciones era de un seis por ciento, y que este año se haya subido un treinta. Pero una cosa es subir y otra cumplir con los pagos. En momentos de bonanza, sólo el seis y ahora en una situación en la que los proveedores no paran de llamar para cobrar subimos al treinta. Ya las federaciones tenían que haber dicho algo. No se representa bien al fútbol yendo a Madrid a decir sí. -Villar llegó con la honestidad por bandera, ¿cree usted que ha sido honesto? -Cada uno al final es víctima de sí mismo y de sus circunstancias. Uno puede no ser culpable de cosas, pero si responsable, para lo bueno y para lo malo. No puede ser que cuando hay gente que te advierte de lo que pasa tu mates al mensajero y aplaudas y defiendas a aquellos que están bajo sospecha y hasta imputados. Pierdes toda la fuerza moral si a quienes denuncian los despides. Y no lo digo por mí. Hay causas objetivas para dudar de que ese presidente siga fiel a unos principios que tenía en sus comienzos.