El Celta cae en el Calderón con dignidad pero sin puntería

La Voz

DEPORTES

BENITO ORDÓÑEZ

Los celestes pudieron remontar un partido que perdían por 3-1 en el descanso

01 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta está en la UVI. Tras saborear un brote de vida en estas últimas semanas, el nuevo tándem técnico Carnero-Sáez conoció su primera derrota de una forma amarga. El partido empezó para los celestes como la peor de sus pesadillas imaginable. Lo que era un ataque vigués se convirtió en una contra colchonera con un centro de Paunovic al segundo palo para que el coruñés Nano empalmase a gol. Los errores de una zaga que llevaba cuatro partidos sin encajar gol se sucedían. Tras una jugada a balón parado, Aguilera al que pueden hacerle penalti cae pero entre las protestas Fernando Torres está atento y hace el segundo gol rojiblanco. Sólo habían pasado cinco minutos y el Celta perdía por 2-0 con gritos de la afición local de «a Segunda» de los que duelen a un equipo cuando está en estas lides. La solución pasaba por cualquier medida desesperada y estas siempre favorecerían los intereses de un rival que se maneja a su antojo jugando a la contra. Los célticos salieron de forma tímida de su guarida. En la mejor de sus oportunidades para recuperar el sentido, tras el golpe emocional sufrido, Ángel falló en una ocasión más para que el canario rompiese su gafe de no haber sido capaz de marcar un gol en Primera. A balón parado La timidez no servía de nada pero a este equipo le cuesta ser descarado por las vergüenzas que ha pasado. A balón parado, en una acción muy parecida a la del primer gol en Albacete, surgió el detalle para recuperar la autoestima. Ángel sacó una falta lateral y Milosevic remató a gol. Del delirio, el voluble público del Calderón había pasado a los pitos. Se mascaba el empate pero otro error defensivo en una acción a balón parado permitió a García Calvo hacer el tercer tanto madrileño. Lejos de lo que pudiese parecer el Celta no se vino abajo y Milosevic primero y luego un tanto anulado justamente a Méndez impidieron que los celestes se metiesen en el partido antes del descanso. Los rojiblancos con tres ocasiones y media habían marcado tres veces. Todo lo contrario le estaba pasando a los celestes en un minuto de la segunda parte vieron como dos disparos se iban al larguero. Primero uno sensacional de Borja Oubiña y luego un remate de Berizzo que tocó Juanma. Al cuarto de hora de este revés el árbitro a instancias de su asistente no dio por válido lo que hubiese sido un gol de Ángel. El balón golpea en el larguero y bota dentro de la portería local. Todo el mundo lo ve claro, menos quien tenía que concederlo. Demasiados mazazos para un equipo que pelea por no descender. Las entradas de Edú y Pinilla sirvieron para que las sensaciones de peligro sobre la portería contraria aumentasen. El brasileño Edú a pase de Milosevic hizo el segundo tanto para el Celta y acto seguido de falta pudo empatar. A los celestes les quedaban 20 minutos para la hazaña, Edú la tuvo y también Milosevic, ambos fallaron. Negra sombra.