El Eo, un río que atrae a cientos de pescadores, adelantó el inicio de la campaña para coincidir con Asturias, pero en un mes sólo se han capturado seis ejemplares.
26 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La sociología popular, aunque se rija por normas no escritas, acabó aceptando como válida una definición sobre el comportamiento de los nacidos en Galicia: el gallego no protesta, emigra. Y habrá que pensar que alguna regla similar parece haberse trasladado a los peces que viven en la tierra que Álvaro Cunqueiro bautizó como el país de los mil ríos. El salmón, rey de los ríos del norte, también se ha vuelto emigrante, aunque harían falta estudios científicos para saber por qué los ejemplares de salmo salar han decidido cambiar el Eo y otros ríos del norte de España por otras aguas. En el Eo, antaño sinónimo de capturas abundantes, el inicio de la temporada se adelantó al 21 de marzo para que coincidiese con el comienzo de la campaña en Asturias, ya que el río tiene cotos cuya titularidad corresponde a las dos comunidades autonómas. Pero la unificación de normas sólo ha traído hasta ahora como consecuencia una escasez de capturas. En el Eo, se han pescado sólo seis salmones, y tres de ellos durante el último fin de semana. La situación no es mejor en los grandes ríos salmoneros asturianos, como el Narcea (once capturas) o el Sella (diez). Entre los aficionados, por ahora, hay cautela. Jorge García, delegado provincial de la Federación Gallega de Pesca, admite que la temporada está siendo «flojita», aunque, volviendo a la sabiduría popular, también piensa que nunca choveu que non escampase . Fernández -que reside en A Pontenova, municipio que surca el Eo y en el que la pesca tiene gran tradición- subraya que en este río los salmones entran tarde, y agrega: «Que la temporada haya empezado mal no quiere decir que vaya a acabar mal». García, con una década del puesto de delegado a sus espaldas, mezcla lucidez y afición, aunque se confiesa sobre todo troiteiro , cuando emite un diagnóstico sobre la conservación de la afición a la pesca, que durante décadas ha sido una de las fuentes de clientes para los establecimientos de hostelería de las localidades situadas en las riberas del Eo y de otros ríos. Así, dice que «la gente se desanima» al ver que pasan los días dedicados y los salmones no entran en la cesta; pero lanza luego un símil futbolístico: «Aunque tu equipo pierda, sigues conservando la afición», afirma.