¿Eclipse parcial o total?

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

Los tropiezos en la Liga de Campeones y en la Copa y la pérdida del liderato cuestionan el modelo justo cuando Florentino Pérez debe dar el paso hacia su reelección

12 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Hasta el domingo se sabía que al Real Madrid ya se le habían caído un par de hojas del trébol. Fuera de la Liga de Campeones y sin la Copa del Rey. Dos deslices soportables si en la competición doméstica no cometía más errores. Pero el Osasuna ha convertido la crisis en un sospechoso agujero negro de proporciones inimaginables, hasta el punto de poner en solfa el modelo de Zidanes y Pavones , justo en el momento en el que su impulsor (Florentino Pérez) debe decidir si se presenta o no a la reelección. Tras la debacle de Mónaco, Jorge Valdano, director deportivo y portavoz en las situaciones incómodas, insistía en que no había ninguna circunstancia que obligara a realizar cambios profundos; tras perder con el Osasuna, reconocía que era el momento más delicado de los últimos cuatro años. Zidanes y Pavones El mes más negro del mandato de Florentino Pérez, con el k.o. en la final de Copa, la humillación de Mónaco, la pérdida del liderato en la Liga y los primeros pañuelos contra su persona en el Bernabéu, pueden haberle convencido. Aunque sigue empeñado en que su política de estrellas y cantera es la apropiada, tanto desde el punto de vista empresarial como deportivo, está dispuesto a matizarla, a rectificar, y a apuntalarla con integrantes de la clase media. «A lo mejor hay que replantearse algunas cosas», decía en los prolegómenos del Madrid-Osasuna. La semana pasada, un grupo de aficionados increpó a algunos jugadores (entre ellos, a Ronaldo); el domingo, parte del público coreó las acciones del Osasuna; otros habían abandonado el estadio y unos cuantos apuntaron con sus pañuelos al palco. Un mal asunto, en tiempo de meditación preelectoral. De hecho, los malos resultados han propiciado la creación de una candidatura opositora de la que aún se desconoce el candidato. Glamur blanco Vender casimisetas, eufemismo que oculta una agresiva política de merchandising , no es prioritario para una afición que lo que realmente quiere es que su equipo gane títulos. Del «otro golito del simpático gordito» se ha pasado al «gordo escasamente participativo» y que ya ha sufrido un par de lesisones musculares. La prensa sensacionalista británica también contribuye a enrarecer el clima al airear las supuestas infidelidades matrimoniales de Beckham. El futuro de Queiroz ¿Un estudioso del fútbol o un alineador? Si hasta ahora los fusiles se han limitado a apuntar a Carlos Queiroz, a partir de ahora el técnico ya es el blanco favorito de los críticos. Ante el Osasuna sólo planteó un cambio, y por obligación (lesión de Ronaldo). Dio entrada a Borja y colocó de segundo delantero a Guti. Una nueva muestra de desprecio hacia Portillo. Meses atrás ya había perdido la confianza en otros canteranos, como Núñez o el santiagués Rubén. Sólo Mejía, Pavón (ambos por necesidad) y el ourensano Borja resisten, y a duras penas. El portugués no cree en un modelo que ha aceptado, aunque, eso sí, cuando llegó a Madrid contaba con un central experto (Milito) y con Makelele. Si su mayor pecado ha sido no comprender la cantera o ser incapaz de dosificar la plantilla, tampoco se entiende la no continuidad de Del Bosque. En Madrid, algunos sectores dan por hecho que, sobre todo ahora, Florentino Pérez se presentará a la reelección, pero también afrontará la destitución de Queiroz, a quien le queda un año más de contrato. Entre sus íntimos, el presidente blanco no oculta su admiración por Javier Irureta. Una defensa frágil ¿Cómo explicar que hasta ocho equipos de Primera han encajado menos goles una defensa compuesta por cuatro internacionales absolutos (Míchel, Helguera, Raúl Bravo y Roberto Carlos)? Pese a contar con un portero brillante casi toda la tempoarda, el Madrid ha encajado 19 tantos más que el Valencia. Frente al Osasuna recibió dos después de sendos saques de banda y el juego aéreo es una pesadilla para un sistema de contención en la que la primera línea la forman dos jugadores de corte claramente ofensivo (Guti y Beckham). Cuñas de la misma madera Pocos futbolistas han hecho tanto daño al Madrid como algunos jugadores de su órbita. El efecto Munitis se ha reproducido esta temporada con Milito, Valdo y, sobre todo, Morientes. Algo que ha cuestionado la política deportiva y el ojo clínico de los técnicos de la casa blanca . El futuro La galaxia blanca ha perdido el liderato de la Liga después de ceder diez puntos con su inmediato perseguidor en seis jornadas. Una trayectoria (dos empates, dos victorias y dos derrotas) que podría poner en peligro incluso el subcampeonato liguero. De hecho, el Madrid tiene un calendario preocupante para sus intereses: Atlético, en el Calderón, recibe al Barcelona y visita al Deportivo. Y al menos los dos primeros partidos, sin Ronaldo. ¿Más leña al fuego?