José Ignacio es el único pivote del que dispone el técnico serbio
13 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ntic pone un circo y le crecen los enanos, aunque también habrá quien mantenga la teoría de que él mismo está plantando las semillas de los males que están acuciando al Celta. La última sorpresa fue la ausencia de Vagner en la convocatoria para el partido frente al Valencia. Era inesperada sobre todo porque en el puesto de pivote, donde el brasileño ha jugado casi siempre, el entrenador sebrio solamente tiene a su disposición a José Ignacio debido a las lesiones de Giovanella, Luccin y Borja Oubiña. Al ser preguntando sobre los motivos de la ausencia de Vagner, Antic explicó sus motivos: «Es un problema que viene desde hace mucho tiempo. Su comportamiento en los entrenamientos no está de acuerdo con la necesidad del equipo en estos momentos». El otro descartado es el chileno Pablo Contreras, para dar entrada al canterano Iago Bouzón. También es una decisión drástica pero que no necesita explicación debido a los últimos acontecimientos de indisciplina como la expulsión del hotel del concentración la noche antes de jugar frente al Málaga. Sin embargo, en el mismo caso se encuentran Pinilla y Cáceres, y estos sí que van convocados. Aunque anunció que no contaría con los jugadores poco comprometidos, la paradoja es que de los que han perdido de forma escandalosa contra el Espanyol, ninguno ha sido descartado. Foro en Pontevedra Después de la rueda de prensa previas al partido frente al Valencia, Antic se desplazó directamente a Pontevedra donde participó en un foro con el seleccionador sub-20, Amando Ufarte, y el entrenador del Pontevedra, José Aurelio Gay, quien durante la conversación le preguntó a Antic por qué últimamente han salido a la luz casos de indisciplinas y hasta abusos en el entorno de equipos como el Leicester o el propio Celta. Antic respondió que los casos son distintos, y que en el fútbol inglés es común que el club pague a sus jugadores dos semanas de hotel «para que se emborrachen, como terapia de desahogo. Luego, nadie se queja del trabajo diario. Pero hay quien pierde la cabeza». El serbio dijo también que prefiere futbolistas «de unos 30 años. Los jóvenes pasan más tiempo delante del espejo que jugando al fútbol».