Marian Garrantxo y Alba Obesso disputaron a sus 14 años la final de los 60 metros del campeonato de España absoluto. La guipuzcoana consiguió la medalla de bronce
22 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n ciclón adolescente sopla en las pistas. El campeonato de España de pista cubierta celebrado en Valencia confirmó a dos jovenzuelas de 14 años como el futuro de la velocidad. Marian Garrantxo y Alba Obesso no sólo se colaron en la final de los 60 metros, sino que la irundarra fue capaz de colgarse la medalla de bronce unas horas después de batir el récord nacional cadete. En un mundo de atletas consagrados, pocas veces dos cadetes serán el centro de atención. Ni Marian ni Alba llegaban a Valencia de incógnito. Las dos acreditaban marcas que las convertían en potenciales finalistas. Garrantxo venía de proclamarse campeona de Euskadi absoluta en 60 metros con un registro de 7s. 69d., confirmando así una trayectoria que le ha llevado de victoria en victoria desde su edad alevín. El pasado año ya había asomado por el panorama nacional, apuntándose el campeonato cadete en 80 y 100 metros. Alba Obesso todavía acreditaba mejor registro. Una semana antes en las mismas pistas del Luis Puig había establecido un nuevo récord de España en categoría cadete al marcar un tiempo de 7s. 61d., pulverizando un registro que estaba vigente desde 1991. Ese récord, además, la habría colocado en el podio en cuatro de los campeonatos de la última década. Antes ya se había coronado como la más rápida de la Comunidad de Madrid en categoría absoluta. Sin presión A ninguna de las dos les pasó factura la presión en el Nacional. El récord nacional cadete cayó a pares en la jornada del sábado. Alba Obesso rebajó en una décima su propia marca -hizo 7s. 60d.- en la serie de clasificación, pero Marian Garrantxo le metió un mordisco de 14 centésimas: 7s. 53d. fue su nota. Semejante marca le dio alas para la gran final. Tan sólo la intratable Carme Blay, diez veces consecutivas campeona de España y que ayer firmó 7.43, y María Duque cruzaron antes la línea de meta. Garrantxo, que aprovechó una de las calles centrales, voló hasta colgarse un bronce impensable hace muy poco tiempo con 7.54 como registro. Alba Obesso tuvo que conformarse con la séptima plaza con un tiempo de 7.70. Quizás perder el récord en la víspera le pasó factura a nivel mental. Su gran actuación en Valencia cambia por completo el panorama de una modalidad maldita hasta la fecha para el atletismo español. La velocidad siempre ha sido un punto negro. Con 14 años, a las dos les queda un amplísimo índice de progresión. De entrada, las dependencias de un gimnasio, cada vez más importante en la formación de un atleta, no existen para ellas. Alba no quiere saber nada de una sala de máquinas y se limita a entrenar tres días a la semana durante poco más de hora y media. Marian Garrantxo incluso se puede quedar sin pistas. La amenaza de desaparición pende sobre el complejo Plaiaundi de Irún, adonde acude también tres veces por semana acompañada de sus padres, que son sus actuales entrenadores.