Un gol de Lembo en el primer tiempo sirvió para derrotar a un Celta sin recursos
31 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Por primera vez en su trayectoria de entrenador, Radomir Antic ha debutado en un equipo sin conseguir la victoria. La desgracia, para el Celta, que ya no puntúa ni fuera de casa, donde hasta ahora siempre había mostrado su mejor imagen. El gol de Lembo le muestra al nuevo entrenador céltico un futuro desalentador. La misión de Antic de enderezar el rumbo de la nave celeste, a la deriva desde hace algún tiempo, comenzó ayer en las aguas del Ruiz de Lopera. El objetivo no es fácil pues el serbio se ha encontrado un vestuario con marineros de agua dulce y nada más comenzar el encuentro frente al Betis comprobó como en el Celta hay importantes vías de agua defensivas. La amenaza de hundimiento surgió por la banda de Velasco, donde Mingo se aprovechó de un despiste del lateral para enviar un centro que recibió Fernando en el área, pero su cañonazo se estrelló en un compañero salvando los muebles célticos. Esa primera embestida verdiblanca sirvió para que los de Antic activasen todos los sentidos en achicar al enemigo. La distribución lógica elegida por el nuevo capitán de la nave, unida a la motivación de los jugadores por demostrarle su capacidad consiguió sacar a flote el barco que navegó durante muchos minutos en calma chicha. Timidez celeste Sin riesgos, con cada futbolista en su posición natural salvo Jesuli que por necesidades del guión es el que más puede aportar en la banda derecha, el Celta se atrevió a desplegar tímidamente sus velas, pero los vientos no les llevaron hacia el abordaje de la portería de Prats, que no sufrió inquietud alguna. El partido se durmió, los célticos se tumbaron incomprensiblemente a la bartola y un equipo maltrecho no camina sin impulsos. Por eso cuando comenzó el temporal les cogió desprevenidos. La movilidad de Alfonso y Fernando por el centro, y un inspirado Denilson en la izquierda empezaron a recordar que la zaga viguesa no está para tirar cohetes. Y en una falta lateral, casi desde el banderín del córner, llegó el mazazo. El trabajo de Antic la víspera en la defensa de las acciones de estrategia aún no ofreció sus frutos, pues el centro de Denilson sorprendió a todos los jugadores del conjunto céltico que permitieron el control de Alfonso, el toque hacia Lembo y el remate del uruguayo al fondo de la red. Este gol desniveló completamente la línea de flotación del Celta, que se fue a pique y no encontró la fórmula para recuperarse del golpe. Surgieron entonces los peores defectos de los últimos tiempos, con la defensa echa un flan cada vez que la pelota rondaba su zona y les presionaban, como en una nefasta cesión de Cáceres a Cavallero que interceptó Fernando y por poco termina de hundir a los de Antic. Cambios Al serbio no le quedó más remedio que sacar de la bodega toda la pólvora a su disposición. Pero no arriesgó cambiando la disposición de sus armas para darle un matiz más ofensivo al equipo. Fueron simples cambios de nombres: Vagner por Jesuli (que no rindió escondido en la banda) y Edú por Mostovoi (desparecido en combate). Mantuvo en el campo a los dos medio centros más destructivos que creativos y las dificultades para llevar el balón al área rival fueron enormes. Radomir Antic tomó el riesgo a falta de ocho minutos cuando dio entrada al chileno Pinilla en lugar de un apagado Sylvinho. Y fue justo en ese momento cuando llegó la mejor oportunidad celeste de todo el partido, en un centro desde la derecha del chileno que cabeceó Gustavo López en el segundo palo hacia la posición de Milosevic, y este no consiguió conectar el disparo ante Prats. Las cosas quedaron como estaban. Fue un encuentro soso. Antic debutará en Balaídos contracorriente dentro de una semana.