El extremo catalán es duda ante el Athletic, pero está dispuesto a forzar.
23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El debate llega a su fin. El partidazo que hizo ante el Zaragoza ha terminado de convencer a Alberto Luque, el principal interesado, de las posibilidades inmensas que se le abren como extremo. Media temporada le ha bastado para demostrar su capacidad de adaptación y el rendimiento que puede dar pegado a línea de cal. Irureta y pocos más (justo es reconocerlo) tuvieron fe ciega en esta fórmula desde el primer partido. Ahora, afición y equipo están pendientes de la evolución de sus molestias para que vuelva a volar en Bilbao. Quiere jugar y, además, está dispuesto a forzar para visitar San Mamés, pero prefiere ser cauto hasta el entrenamiento de hoy. «Para que yo diga que no puedo jugar tengo que estar muy mal», admite. El equipo empieza a recoger los frutos del trabajo del futbolista. Él, también. Por si hubiese alguna duda, ayer manifestó lo siguiente: «Ahora, por el bien del equipo y el mío personal, lo mejor es que juegue en la banda». Alberto conoce las posibilidades que le brinda esa polivalencia, no sólo en el Deportivo sino también en la selección. «Me encantaría ser convocado para el próximo amistoso», admitió. Adaptación Luque advirtió además de las dificultades que tiene jugar puntualmente de delantero centro, ya que eso implica un nuevo proceso de adaptación, aunque menor que el que lo llevó al extremo. «Ahora estoy en la banda y, parece que no, pero los movimientos se olvidan. No jugaría de la misma manera un encuentro que si los disputase todos en punta. Al principio me costó adaptarme al extremo, y ahora, en un solo partido....», dejó en el aire. El atacante aclara más detalles sobre su juego en esta posición. Irureta le ha pedido que sea «ofensivo», que cree peligro constantemente. «Así -explica-, el lateral contrario se lo pensará dos veces antes de subir y yo apenas tendré que defender. Debo crear ese peligro para que él esté alerta, no suba mucho y a nuestro lateral le quede en el peor de los casos un mano a mano con el interior rival». Confiesa también que, como delantero, estaba pendiente sobre todo de los goles. «Ahora -afirma-, me interesan también las asistencias. Para un ariete es importante que le sirvan balones desde el centro o las bandas. Para mí también lo es que esté bien Valerón y me dé juego», explica.