En busca de la posesión perdida

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

El Dépor intenta recuperar el control de los partidos, que no tiene esta temporada

19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La entrada de Duscher en el once inicial frente al Zaragoza, e incluso la de Romero, puede considerarse como el primer paso firme de Irureta en busca de la posesión de balón perdida hace tiempo. El juego del equipo en el último partido es prometedor, pero algo ha cambiado en este Dépor respecto al de temporadas precedentes. Como se observa en el gráfico que acompaña esta página, el equipo está manejando cifras de posesión muy bajas en la Liga. Parece haber perdido la que lo caracterizaba antaño y, con ello, el control de muchos partidos. De hecho, de 20 encuentros de Liga, sólo ha dominado 5 (por encima del 50%). Cuando lo hizo (ante Albacete, Atlético, Real Sociedad y Málaga), ganó. Con una sola excepción, frente a un Mallorca que sorprendió a la contra. El Dépor no es un equipo fuerte físicamente, pero suplió muchas veces esa carencia gracias a la posesión. El toque, el buen manejo del esférico sirvió para marear y fatigar a rivales tan físicos como la Juve sin un desgaste excesivo, y para evitar condicionantes como la veteranía del conjunto. Este cambio no justifica por sí solo las dificultades a la hora de crear juego (por ejemplo, ganar en el Camp Nou supuso ceder la iniciativa). Pero ha tenido bastante influencia en ello. Varios motivos que explican la pérdida de posesión son éstos: Poco control atrás. El Dépor no tiene ya un Donato que saque el balón jugado con criterio. Sus centrales actuales son magníficos, pero ninguno está especialmente dotado para esa tarea (Pablo Amo es una incógnita). Como resultado, se pierde la pelota cuando se rifa desde atrás. La presencia de Romero da más control al juego. Titulares en baja forma. La cantidad de balones que han perdido Sergio y Tristán esta temporada tiende a infinito. Duscher jugó el domingo para retener más la pelota y reducir así las contras del rival. Hasta el último partido, Tristán ni siquiera llegaba a los balones que le enviaban, a causa de su baja forma física. Luque, fuera de sitio. El jugador más en forma del Dépor es sensacional en carrera, pero su misión no es controlar el balón en la media, que no es su lugar natural. Valerón, muy controlado. Con las patadas que le dan es imposible pedirle más. En esta campaña, el canario ha perdido mucho más juego por una vigilancia extrema. Soluciones en el banco. Tanto Fran como Djalminha son futbolistas dotados para retener el balón. Los dos saben protegerlo de forma adecuada y tienen recursos para jugarlo aun presionados. Djalma ha entrado poco, pero cuando lo ha hecho, como en Madrid, se ha visto que mueve al equipo. En cuanto a Fran, Irureta ha admitido que lo utiliza precisamente para controlar partidos. Pero no lo usa con más frecuencia en la banda porque no quiere renunciar a la velocidad de Luque, lo que es lógico en parte.