El brasileño fue el autor de los tres goles de la eliminatoria frente al Málaga
14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l Celta sigue vivo en las tres competiciones tras meterse ayer en los cuartos de final de la Copa del Rey con más sufrimiento del previsto, ya que el Málaga se puso por dos veces delante en el marcador. Vagner fue el héroe de la eliminatoria al ser el autor de los tres goles: el de Málaga y los dos de ayer. El Celta volvía a casa, donde siempre es bien recibido, aunque ayer en Balaídos solamente estaban los fieles, que ya habían borrado de su memoria la humillación que vivieron en el derbi y estaban dispuestos a prestar todo su apoyo a su equipo. Pero a los de Lotina da la impresión de que les entra el pánico cada vez que juegan ante sus incondicionales. Son un equipo muy diferente al que se ve lejos de Vigo. Ni siquiera ayer, cuando afrontaban la eliminatoria con la ventaja y consiguiente teórica tranquilidad del resultado en el partido de ida. Y es que como decía Berizzo hace una semana, no hay que confundir tranquilidad con pasividad. El gol de Juanito a los tres minutos cogió a los celestes tan fríos como pasivos. Luccin protestaba al árbitro una falta mientras el Málaga la sacaba con rapidez y sorprendía a todo el equipo vigués descolocado. Este tanto igualaba la eliminatoria y dejaba muy tocado al equipo vigués, que veía como una vez más se repetía la historia y se veía obligado a remontar un resultado adverso tras un error en defensa. El Celta intentó recuperarse del golpe buscando la forma de coger las riendas del partido, pero ofensivamente llegaba a los dominios de Calatayud a impulsos y sin orden, a la vez que los andaluces metían el miedo en el cuerpo cada vez que agarraban un contragolpe más por el nerviosismo de la zaga céltica que por sus propias habilidades. Como Jandro no tenía una buena noche, Lotina decidió que se quedase en el vestuario tras el descanso para dar entrada a Jesuli, el único capaz de desequilibrar la balanza. La reacción no parecía llegar y el encuentro se iba empantanando camino de la prórroga cuando apareció el héroe de La Rosaleda, Rogerio Vagner, que no da por perdido ni los balones imposibles. El brasileño revolucionó el partido en asociación con Milosevic, que recuperó una pelota que parecía perdida y le envió a donde no estaba el portero para que el fallido despeje de un defensor en el área pequeña rechazase en Vagner y pusiese al Celta por delante en la eliminatoria. Cuando parecía que el Celta iba lanzado a sentenciar el marcador, surgió otro de esos irremediables errores defensivos que acabó con un remate a placer de Salva. Una nueva aparición de Milosevic y Vagner devolvió la vida copera a los célticos. El serbio se llevó a toda la defensa y envió un preciso pase al brasileño que está en estado de gracia y cruzó un derechazo a la escuadra de Calatayud. Por primera vez se oyeron en Balaídos gritos de ¡Vagner, Vagner! Con el partido loco se llegó al final feliz.