El protagonista | Jonny Wilkinson El dominio del hemisferio sur en el rugby ha terminado gracias, en gran parte, a las precisas patadas de Jonny Wilkinson, el mejor jugador del mundo
23 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El rugby moderno se decide con el pie. Ya ocurrió en el mundial de Gales en 1999, en el que Sudáfrica le ganó los cuartos de final a Inglaterra por la sensacional actuación de su apertura Jannie de Beer, que anotó cinco drop goals de cinco intentos. Tener un buen patedor es sinónimo de victoria y en el campeonato mundial de Australia se ha cumplido. Lejos quedan aquellos encuentros de rugby champagne , como se conocía el juego a la mano practicado por el equipo francés capitaneado por Sella, Blanco y Camberabero. Puestas así las cosas, Inglaterra está un punto por delante del resto de naciones. Tienen al mejor pateador del mundo, Jonny Wilkinson, y lo han aprovechado. El niño prodigio del rugby se ha bastado para darle a Inglaterra y al hemisferio norte su primer entorchado mundial. Él marcó el drop que fulminó el sueño australiano del tricampeonato, consiguió todos los puntos de su equipo en la semifinal contra Francia, anotó 23 de los 28 que noquearon a País de Gales en cuartos de final y consiguió terminar el partido contra Sudáfrica con un cien por cien de efectividad en los lanzamientos a palos. Destaca desde muy joven El rey midas del balón ovalado dio muestras de su clase desde pequeño. No era de extrañar pues lo llevaba en la sangre: su padre y su hermano mayor fueron jugadores profesionales de rugby. Pero Wilko tardó en decidirse por este deporte. Lo practicaba al mismo tiempo que el cricket y el tenis. El empujón definitivo se lo dio un ojeador del Newcastle Falcons, su único club profesional. Desde entonces, Wilkinson es el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse, ya que dedica un tiempo extra para perfeccionar su ya certero disparo a palos. Inglaterra confía plenamente en el apertura del Newcastle. Y lo hace desde su debut internacional a la temprana edad de 18 años. Fue el 4 de abril de 1998 en el santuario inglés de Twickenham con Irlanda como rival. A ese partido le han seguido otros 51 encuentros con la camiseta de la rosa, y el balance para el conjunto británico es inmejorable: 43 victorias por tan solo 9 derrotas. Jonny Wilkinson aventaja al resto de pateadores del mundo por una sencilla razón: es ambidiestro y le pega igual con la izquierda, su pierna buena, que con la derecha, la menos buena. Por lo tanto, no puede extrañar que consiga anotar 8 de cada 10 lanzamientos que intenta. El 2003 ha sido un gran año para Wilkinson, que tardará tiempo en olvidar los éxitos cosechados durante esta campaña, a la que le ha puesto el broche de oro con la designación como mejor jugador del mundo.