Inglaterra cree que llegó el momento de la revancha

La Voz RJ. M. G. | REDACCIÓN

DEPORTES

21 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La gran fiesta de la Copa del Mundo 2003 de rugby está servida para hoy ( 10 horas, Deportes 2 de Digital +) en el estadio olímpico de Sídney. El lleno será absoluto. Ochenta mil espectadores presenciarán el choque entre Australia, país anfitrión, e Inglaterra. Una revancha y un duelo que ha motivado el despliegue de una gran vigilancia. Las autoridades australianas han advertido a los aficionados ante la posibilidad de que pueda producirse un atentado. No hay que olvidar que Australia e Inglaterra son dos países aliados a Estados Unidos en el tema de Irak y por tanto objetivos potenciales del terrorismo. La selección de Inglaterra arde en deseos de venganza. Hace trece años, en 1991, perdió la final de la Copa del Mundo ante Australia por 12-6 en el mítico estadio de Twickenham (Londres). Además, caso de ganar, la representación inglesa se convertiría en la primera de un país del hemisferio Norte que consigue adjudicarse el triunfo. En el caso de Australia, su objetivo es conquistar el trofeo por tercera vez y segunda consecutiva. Su última victoria tuvo lugar en 1999, en el torneo celebrado en País de Gales. Los seguidores ingleses tienen mal recuerdo del equipo de Australia. En el verano de 1998 ganó por 76-0 a la selección de Inglaterra. En aquella oportunidad hacía su primera gira con el conjunto británico Jonny Wilkinson, actualmente la principal figura del combinado que dirige Clive Woodward desde septiembre de 1997. El enfrentamiento entre los finalistas ofrece una confrontación entre la defensa australiana, la mejor del campeonato, y el más capacitado pateador, Wilkinson, que tiene un ochenta y seis por ciento de acierto en sus ejecuciones. A la hora de analizar el comportamiento de los dos equipos en esta Copa del Mundo, no pasa inadvertido el hecho de que Australia tuvo un arranque poco brillante. Fue su sorprendente triunfo sobre Nueva Zelanda en la semifinal (22-7) lo que provocó el cambio deseado por el entrenador Eddie Jones. Por su parte, Inglaterra sufrió demasiado para superar a Samoa (35-22) y a País de Gales (28-17), pero logró rozar casi la perfección en el partido de semifinales disputado contra Francia (24-7), en el que de nuevo Wilkinson, artífice del éxito, demostró que por algo ha sido designado jugador del mes. Por lo demás, la capacidad del pack australiano, privado de Ben Darwin, gravemente lesionado frente a los All Blacks y sustituido por Ai Baxter para resistir a los ingleses, constituirá seguramente una de las claves de este a priori gran partido.