Reportaje | Manuel Rosales | A sus 68 años, el atleta de Marín, que comenzó a los 40 por recomendación médica, acaba de subirse al podio por séptima vez en el maratón de Nueva York.
14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Sesenta y ocho años, siete maratones en New York, cinco triunfos... ¿Quién da más? Es Manuel Rosales, el incombustible atleta de Marín. Comenzó a correr por prescripción médica a los 40 años y todavía no ve en el horizonte su fecha de caducidad. El mundial de Nueva Zelanda puede ser su próximo gran punto de destino. Rosales todavía se recupera del esfuerzo del esfuerzo en Nueva York. Después de establecer récords en todas sus categorías quería empatar el número de victorias del máximo ganador del evento, el polaco Ryszard Marczack. No fue posible, llegó segundo. «A carreira era lenta e eu ía ben de forzas, de feito fun superando a moita xente a medida que pasaban os quilómetros, pero como participa tanta xente non podía estar atento a todos e non me din conta de que un da miña categoría ía por diante». Le aventajó en un minuto y 23 segundos el americano Theodore Rogers. Aún así marcó un buen registro para hacerse con la plata: 3h.08m.37s., tiempo que le valió para ocupar el puesto 704 entre 35.000 participantes. Pero la historia de Manuel Rosales comienza muy atrás. A los 40 años, después de veinte apartado de un mundo del deporte que le vio nacer a través del ciclismo, en donde llegó a competir en categoría profesional de la mano de Julio Jiménez y con corredores del prestigio del ourensano Raúl Rey o del mismísimo Federico Martín Bahamontes. La muerte en Portugal de Raúl Motos y Joaquín Polo le impresionó tanto que decidió bajarse de la bicicleta. Un médico le recomendó que hiciese ejercicio para mejorar su salud _su oficio de soldador le tupía los pulmones_ y el marinense se extralimitó en sus indicaciones. Con una progresiva introducción, y motivado por un grupo de amigos decididó probar suerte en el nacional de veteranos con 45 años. Compitió en los 10.000 metros con los Agustín Fernández y José María Odriozola (el pontevedrés presidente de la RFEA). Le doblaron. El segundo año fue bronce y al tercero ya subió a lo más alto del podio. Acto seguido dio rienda suelta a su periplo internacional. Acudió a su primer europeo. Después llegaron los maratones: Atenas, Berlín, Londres (en donde ganó con 2h.32m.), Japón... Ha sido diez veces en el mundial de la mítica distancia y siete de Europa. Tanto triunfo no llega para saciar la frenética actividad del marinense. Esta temporada participó en tres modalidades diferentes en el mundial de veteranos de Puerto Rico. Se hizo con el bronce en 10.000 metros, y quedó cuarto en el maratón y en el cross. Aún así no estaba demasiado contento. Más autoexigente, imposible.