Berlusconi, goles por decreto

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

El presidente del Milan y también primer ministro italiano apoya constantemente la promulgación de leyes que permiten a los clubes maquillar sus desórdenes económicos

02 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Silvio Berlusconi es el as que el fútbol italiano guarda bajo la manga para cuando la mano viene mal dada. El Calcio todavía respira gracias al pulmón artificial en forma de decreto que Il Cavaliere le brindó. Se trata de una norma fiscal, puro maquillaje financiero, que permite a los clubes descontar en sus balances durante diez años la devaluación de sus jugadores. Sin embargo, la ley no consumó la trampa y la Unión Europea, a través del comisario europeo de la Competencia, investiga la norma, pues considera que se trata de una ayuda de Estado (prohibidas) para que los clubes sorteen sus graves problemas económicos. La polémica ley salva-fútbol fue presentada el pasado 5 de febrero por un diputado de Forza Italia (partido de Berlusconi, primer ministro italiano y presidente del Milan). No a la justicia ordinaria Fútbol y política confluyen en críticos y controvertidos momentos de la trayectoria de Berlusconi. El Calcio no ayuda, es cierto. Pero Silvio aparece como salvador si todo parece perdido. Como el pasado verano. El primer ministro interrumpió sus vacaciones en Cerdeña para firmar otro decreto que impedía a los clubes acudir a la justicia ordinaria y desbloqueaba el comienzo del campeonato. Todo comenzó cuando la Liga (presidida por Adriano Galliani, mano derecha de Berlusconi en el Milan), al apreciar una deuda histórica de mil millones de euros, exigió avales a los clubes para poder formalizar la inscripción. Los del Roma, Nápoles y Spa Ferrara eran falsos y fueron investigados por la fiscalía. Todo se enmarañó de tal modo que algunos clubes de Segunda (a los que afectaban los descensos administrativos) también recurrieron a los tribunales civiles. Y llegó el decreto salvador, que provocó el aumento de participantes en la categoría de plata italiana. Estos son los dos casos más recientes de la intromisión del primer ministro en una materia que afecta directamente a la labor del presidente del Milan. Lucro sospechoso volvió a la palestra judicial para defender sus confluencias en política y deporte. Él lo tenía claro: «Si al defender los intereses de todos, también me ocupo de los míos propios, no se puede hablar de conflicto de intereses». Pero la justicia consideró que sí lo hubo y Berlusconi tuvo que asumir su salida de la poltrona (no de la propiedad) del Milan tras 16 años. Fue hace dos y el mandatario todavía figura en el organigrama como presidente rossonero . Lentini y el dinero negro El del mando milanista fue quizás el único desengaño de Silvio Berlusconi en su íntima relación con los jueces. Anteriormente, fue absuelto por prescripción de los hechos, de una acusación de pagos en dinero negro en el fichaje de Lentini, del Torino al Milan, en 1993. Claro que, recibió la oportunísima ayuda de una ley (aprobada con la mayoría de un gobierno amigo) que despenalizaba la falsedad en balance en Italia. Capítulo aparte merece la ley de retransmisiones deportivas que favorece al grupo de comunicación que él preside.