Rivaldo busca recomendación

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

Reportaje A sus treinta y un años, el ex deportivista quiere cambiar de aires y encontró en Ronaldo un intermediario de excepción ante Florentino para jugar en el Madrid

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La historia, aparentemente, es simple: Rivaldo no está a gusto en su equipo y quiere marcharse. La historia parece que se repite: su club podría incluso pagarle para que se vaya, luego tampoco está tan feliz con el brasileño. La historia, realmente, se complica:a Rivaldo no le agrada quedarse por segunda vez en el paro y echa mano de Ronaldo, que le promete recomendarle ante Florentino. Y cuando el Real Madrid entra en escena, el mercado se sacude. Es la segunda vez que el vestuario del equipo blanco se pronuncia acerca de la orientación de los fichajes que debe gestionar la directiva. Y es la segunda vez que el Real Madrid se cruza en el destino de Rivaldo y que éste pide recomendación. La primera, fue con motivo de su salida del Barcelona. El de Recife se encontró con Roberto Carlos y le espetó: «Dile a Valdano que me llame; soy un futbolista en paro». Ahora lo ha vuelto a intentar en la fiesta que organizó Ronaldo con motivo de su cumpleaños. El milanista se dejó querer -«Me gustaría jugar en el Real Madrid, podría hacer algo grande»- y el merengue captó el recado: «Deja que lo intente resolver; hablaré con el presidente». La situación Lo que podría haber sido un comentario en tono de broma entre los dos futbolistas brasileños se ha convertido en una bomba para el mercado futbolístico, debido a que Rivaldo se ha quejado amargamente de su situación actual en el Milan e incluso ha sopesado la posibilidad de abandonar el club italiano si continúa siendo suplente. Desde la capital lombarda se ha optado por un discurso de doble sentido. Por un lado, el vicepresidente y administrador delegado del Milan, Adriano Galliani, cerró en ocasiones las puertas a Rivaldo para, en otro momento, afirmar que si se quiere ir sería cuestión de negociar. El entrenador rossonero, Carlo Ancelotti, habló en las últimas horas con el brasileño acerca de su enfado por no jugar y desmintió los desencuentros entre ambos. Sin embargo, en la práctica, deja al ex deportivista en el banquillo y apuesta por el joven Kaká. Ante otras quejas parecidas, Ancelotti ya había manifestado que Rivaldo era muy apreciado por el vestuario y el público. Porque la falta de carisma es la verdadera clave de la carrera del atacante canarinho. En Brasil, donde le llamaban patapalo en sus comienzos, siempre tuvo quien le dejase en segundo plano, sobre todo en la selección. Romario y Ronaldo fueron sus cruces e incluso fue el cabeza de turco de la eliminación verdeamarela en los Juegos de Atlanta 96 ante Nigeria (4-3). En el Deportivo, la sombra de Bebeto se tradujo en agudos silbidos hacia su juego. Y en el Barcelona, el soci le increpaba recordándole su salario a la mínima oportunidad. Para Platini, el individualismo convierte a Rivaldo en «un jugador tan extraordinario como irritante», a todo lo que el brasileño replicó con un «si no están contentos conmigo, me voy con mi familia, que seguro que me quiere». En el Barcelona, sus revindicaciones contractuales ante las promesas incumplidas de Núñez ensuciaron su imagen hasta tal punto que en can Barça consideraban que se reservaba para su selección y en Brasil creían que se guardaba para el club que le pagaba. Sus roces con Van Gaal terminaron por dejarle en la calle, a pesar de haber ganado en cinco años dos Ligas, una Copa, el Balón de Oro y haber marcado 135 goles. En Milán, se siente «humillado» con Ancelotti y cree que la suplencia le costará el puesto en el Mundial de Alemania 2006. Se ha perdido la gira del equipo italiano por Estados Unidos por su mal estado de forma y el club está dispuesto a pagarle para que se vaya, porque así se ahorraría sus elevados emolumentos.