«Me dicen que sea más egoísta»

Ricardo Hevia

DEPORTES

El jugador de Estudiantes asume que su trabajo pasa desapercibido para muchos. «Pero el esfuerzo tiene otras satisfacciones que son las que a mí me compensan»

21 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ndiscutible en Estudiantes y chico para todo en la selección, Carlos Jiménez (Madrid, 1976) salió del Europeo de Suecia con una medalla bajo el brazo y con su imagen reforzada tras un gran campeonato. Su entrega y su defensa le convierten en un baluarte que no siempre adquiere el reconocimiento merecido. -¿Qué cuerpo te queda después de perder dos finales? -Me quedó peor cuerpo con la plata de París. No la esperábamos casi ninguno, fueron muchas emociones, hacía mucho que no pasábamos los cuartos de final y estuvimos además a punto de quedarnos fuera del campeonato. Entramos de rebote y fue un éxito impresionante. Fue la primera final que perdíamos muchos de los que estábamos allí. Fue raro de asimilar. Estaba mucho más contento con la plata de Suecia que con la de París. Pero claro, no podía ponerme a dar botes ni sonreír. -¿No te parece que había demasiado ruido alrededor del equipo? -Sí, pero porque se sabían las posibilidades que tenía el equipo. Quizás haya influido un poco a la hora de asimilar la medalla de plata. En los últimos años con la selección se consiguieron buenos resultados y se ha formado un gran equipo. Todos eran conscientes de que podíamos ganar algo, pero que con la misma podíamos habernos quedado en cuartos. -¿Eres consciente de la importancia que tienes en Estudiantes y en la selección para que siempre se lleven los elogios otros? -Soy consciente, pero también es gratificante, por eso lo hago. Quizá no tenga un reconocimiento mayoritario, pero tengo otras satisfacciones que son las que me compensan. A este nivel, las diferencias la marcan los pequeños detalles. Y es en lo que intento esforzarme para el bien del equipo. Para mí las diferencias las marcan una ayuda que haces, un rebote que quitas o una asistencia que das. Los jugadores tendemos a centrarnos en cosas en las que hay un overbooking de gente que puede hacerlo, y nos olvidamos de muchas otras. -En esta especie de hervidero mediático en que ha convertido Gasol nuestro baloncesto, ¿te sientes marginado? -No, es más, yo lo prefiero. No es que lo haya convertido en un deporte mediático. Eso siempre lo dan los resultados, y los hemos conseguido. Yo me alegro de que haya jugadores capaces de acaparar esa atención, prefiero mantenerme un poco al margen. Agradezco que haya jugadores que se desenvuelvan tan bien en esas situaciones. -¿Por qué siempre, al menos en mis cuarenta años de baloncesto, las figuras hacen ascos al trabajo en defensa? -No sé. Quizá lo que queda en la mente de la gente es el espectáculo, y cuando compiten tratan de llevar ese espectáculo a la cancha. Es lo que más reconocimiento tiene y lo que más le gusta a la afición por lo general. -¿Por qué con el físico que tienes apareces tan pocas veces en el poste bajo? -En Estudiantes cada vez acaparo más juego. Me imagino que son planteamientos técnicos. En la selección tenía alguna alternativa, pero quedó rápidamente difuminada porque se entendían que eran otros nuestros puntos fuertes. Lo entendí y ya está. -Para terminar, quiero que me des una opinión sincera de Moncho López. -Como entrenador vive al máximo el baloncesto, y cuida mucho los detalles. Está siempre a muerte con los jugadores, sabe que son su principal activo. Quizá estaría bien que no asumiera siempre las derrotas, de la misma forma que no está bien apuntarse los éxitos. Le diría lo mismo que me dicen a mí, que fuera un poco más egoísta. Pero entiendo que cuando no lo eres, es difícil que te salga. Ricardo Hevia, ex entrenador de Breogán, Oar Ferrol y Ourense