Dieciséis victorias en veinte enfrentamientos, nueve triunfos consecutivos e insuperables para Israel desde 1994. España se enfrenta en cuartos de final del Europeo de Suecia con el rival menos poderoso de los ocho que llegan a la ronda eliminatoria, y cuenta además con todos los precedentes a su favor para considerarse favoritos. Pero son los cuartos de final, el momento crítico de toda gran competición, y es entonces cuando España se convierte en su peor enemigo. «Contra Israel dependemos de nuestra tranquilidad», avisó ayer Moncho López. Sabe el gallego que su equipo es superior, y que meterse en semifinales casi asegura el pase para los Juegos Olímpicos de Atenas y la participación en el próximo Eurobasket, además de acercarnos a las medallas. Pero también sabe que en parecidas circunstancias, en el Europeo de Turquía hace dos años, a España le entró el canguelo del primer partido a vida o muerte, y sólo una heroicidad de Navarro les rescató del abismo al que toda selección española se asoma. Desde entonces, el veterano seleccionador hebreo, Muli Katzurin, sufre de insomnio. Con treinta años de experiencia en los banquillos y seis al frente de Israel, traumatizado por La Bomb a y temeroso de Gasol («el mejor jugador del torneo»), Katzurin lleva las riendas de una selección que antes de llegar a Suecia sufrió una rebelión a bordo. El viejo capitán Shelef perdió los galones, y la estrella es el joven Tal Burstein. El escolta del Maccabi es un jugador completo, en constante progresión (23 años) y llamado a ocupar el puesto de aquel ánge l exterminador llamado Oded Katash, el mejor jugador israelí de los últimos tiempos y que lleva dos años parado por una grave lesión de rodilla. Las amenazas de Israel provienen del exterior. Dentro, ninguno de sus pívots sobrepasa los 2,07 metros. Caldo de cultivo para que Gasol continúe con su clínic particular. El rival de España es uno de los peores equipos del torneo en el rebote, problema al que debería sacar partido la escuadra hispana. Meir Tapiro, el base, es otra de las armas que España tiene que vigilar esta tarde. Imprime el ritmo de juego que le va a Israel, un ritmo pausado, que no les exija superar los 80 puntos (promedian 78). Controlar el tempo del partido y exprimir sus posibilidades fueron las dos claves para la agónica victoria de Israel ante Eslovenia en la ronda previa, con una canasta decisiva de Burstein. Con todo, España hubiera firmado antes de viajar a Suecia el enfrentarse con Israel en cuartos, con Serbia y Grecia por el otro lado del cuadro (si se clasifican para semifinales, los otros dos equipos tendrían plaza asegurada en Atenas) y con las mejores sensaciones posibles tras tres victorias incontestables. Navarro y De la Fuente han superado sus leves molestias físicas, todos llegan sanos y Gasol descansado, con sólo 30 minutos jugados por encuentro. Todos los triunfos están en la mano de España para lograr un puesto entre los cuatro mejores de Europa.