«Pole» para el Deportivo en el arranque del campeonato

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

A fondo, en primera y sin derrapar. El Dépor arrancó en la Liga como Fernando Alonso y su victoria sobre el Athletic le da la pole position de un torneo que lidera ahora en solitario.

04 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Valerón fue el primero en poner a punto el bólido coruñés para responder en el campo a Irureta, que le había exigido goles. El Flaco se fue a cazar leones y sacó de la perdigonera un tanto para la eternidad. La jugada roza la perfección. Fase 1: Valerón, un maestro de la arrancada, se revuelve en un palmo y sale con tal potencia que deja atrás a un par de rivales. Fase 2: la pared con Tristán es sencillamente magistral. Con un toque preciso, Diego deja al canario solo contra el portero. Fase 3: la definición de Valerón, alucinante. Aguanta la salida del meta, picardea con el balón y lo levanta sobre Aranzubia. Puede ser el mejor tanto de la jornada. Para él es una fruslería. Para el catador de buen fútbol, una golosina. En realidad, el Deportivo tuvo el partido en el bote en los primeros 20 minutos, cuando la defensa del Athletic se cimbreaba como humo al viento con cada balón enviado al área. De hecho, estos son los encuentros que los coruñeses solían ventilar de un plumazo cuando aprovechaban las diáfanas ocasiones de gol que ayer marró Tristán. Algunas, escandalosas. Su pésima forma está haciendo daño al ataque del Dépor, pero el público tendrá que armarse de paciencia hasta que empiece a rendir. También Irureta, que tuvo que aguantar un desagradable desaire del andaluz cuando lo sacó del campo. Esa actitud tiene un nombre; impotencia. El otro gran protagonista de este partido nació en Uruguay. Walter Pandiani es, hoy por hoy, un insulto para Tristán y un motivo de cabreo consigo mismo. Y no sólo por la diferencia entre el trabajo estajanovista de uno y la molicie absoluta del otro, sino por la eficacia. Su gol fue como darle para atrás al proyector del fútbol y recuperar el que había marcado en Zaragoza. El desmarque, el salto, el giro de cabeza..., y adentro. La única diferencia es que en un caso centró Víctor y en otro Héctor. Pero como en La Romareda, le bastó un minuto para armar la marimorena. Motivo para el optimismo es también el funcionamiento de la defensa, adelantada a veces hasta límites espectaculares. Tan arriba está montando la línea el equipo que Romero llega a presionar cerca del área rival, y Mauro Silva, casi a la frontal. Durante muchas fases del partido, el Athletic no fue capaz de generar peligro, y esa posición adelantada de la zaga le obligaba a disparar desde lejos. Es lo único en lo que deben extremar su vigilancia los de Irureta. Sobre todo cuando en el campo hay un especialista de la categoría de Tiko. Al margen de eso, dos despistes puntuales resueltos por Molina para demostrar otra vez el extraordinario momento en que se encuentra. La defensa se muestra compacta a pesar del escaso trabajo de Valerón y Tristán en punta y, sobre todo, del pasotismo de Sergio en la primera parte. El catalán dice adiós y se va del encuentro, sin más, que ya trabajará el vecino. Y el vecino se multiplica y se lleva tarjetas que no le corresponden. En cualquier caso, es el cuarto partido oficial consecutivo que el Deportivo termina sin goles en contra, algo fundamental porque está compensando la mayor dificultad del grupo para materializar las ocasiones creadas. En cuanto al Athletic, quizá se esperaba más, pero es un equipo que puede hacer daño en más de un campo esta temporada. Sin Urzaiz, la apuesta es la velocidad de Ezquerro y Etxeberria. Los pases de la media siguen siendo largos, pero ahora van abajo, a la carrera. Lo que sucede es que es difícil sorprender por velocidad a un gamo como el portugués Jorge Andrade.