El piloto asturiano asegura encontrarse en su «mejor momento de forma», aunque no quiere lanzar las campanas al vuelo: «De aquí al final, será difícil estar en el podio». Fernando Alonso aún no ha despertado del sueño que supone convertirse en el primer piloto español capaz de ganar un Gran Premio de Fórmula 1. Ahora, su objetivo es seguir escalando peldaños para alcanzar algún día el título de campeón del mundo. A corto plazo, quiere descansar algunos en Oviedo, alejado de la prensa y del enorme estrés que representan las carreras y todo lo que les rodean. -¿Qué pensaba cuando cruzó la meta y, sobre todo, en la vuelta de celebración tras su triunfo en Hungaroring? -La verdad es que la alegría que se siente te impide pensar mucho. Es después cuando vas asimilando las cosas. Cuando ves la reacción del público. Aunque parezca mentira, esa alegría te deja un poco paralizado. Me acordaba mucho de los míos, pero también lo compartí con el equipo por la radio y con el público, que hacía ondear las banderas a mi paso. En Renault se ha dado una coincidencia especial con los colores del equipo y con la bandera de Asturias y era curioso ver tanto azul por el circuito. -¿Sintió alguna vez algo parecido? -Desde la victoria de la F3000 en Spa no había conseguido un triunfo y nunca te imaginas cómo podía ser en F-1. Nunca me había parado a pensar cómo sería el momento de ganar una carrera, y tampoco había pensado qué organizar para celebrarlo. Y más vale porque si no... Lo que sí había imaginado la noche anterior a la carrera era el podio. Tenía confianza en mí, en el coche, que había progresado muy bien a lo largo del fin de semana, sin fallos ni problemas. Los neumáticos también iban perfectos y todo estaba reunido para ganar. Habíamos arriesgado un poco más de lo habitual en la elección de la estrategia, pero con unos riesgos muy calculados. Para eso están los ordenadores. -¿Fue el triunfo de la valentía? -Quizás en otras carreras fuimos demasiado conservadores. Salir desde la pole te permite hacer algunos alardes que después dan sus frutos o, como mal menor te dejan en el podio o cerca. La realidad es que la victoria no se me había pasado por la cabeza, pero cuando vi la ventaja que tenía al principio antes de repostar me dije: «Fernando, no puedes dejar pasar esta oportunidad». La única preocupación era que el coche aguantase, el resto, como en el anuncio, lo ponía yo. -¿Era el Renault el coche perfecto para Hungría? -Sí. Los neumáticos eran los ideales y el motor ayudó bastante con este aumento de potencia y, sobre todo, con un mayor margen de utilización en cuanto a revoluciones. El equipo funcionó a la perfección en todo momento, los repostajes fueron como siempre sueñas. Todavía no he despertado y para ver todo en su verdadera dimensión hace falta más tiempo. Veo las cifras, los periódicos de Inglaterra, los de Polonia también, y en España sé que se ha armado una buena. Salió todo a la perfección, no se podía pedir más -¿Hubo muchas celebraciones familiares? -No lo sé, pero por lo que he hablado con ellos por teléfono no hubo nada especial. Mi padre estaba muy contento, pero en la misma línea de tranquilidad. Fue un momento histórico para el automovilismo en España. Siempre nos tocaba estar ahí agachados y ahora levantamos cabeza. En algunos deportes siempre se llevaban la palma los extranjeros y por primera vez un español ha mandado en un Gran Premio. La afición se lo merecía. Me siento orgulloso de haber formado parte de ese momento histórico, que emocionó a tanta gente, incluyendo a nuestro Rey, que es un fiel seguidor de nuestro deporte y a quien no sé cómo agradecerle su apoyo. Bueno, sí que sé, logrando más victorias, aunque quizás para la próxima tenga que esperar un poco. -¿Qué importancia tiene la afición en su evolución? -En Minardi quizás corría para mí, para mis intereses. Ahora corro para los intereses de un equipo que lucha por algo grande, y sobre todo me siento empujado por una afición y también corro para ellos. Siento a un país detrás de mí y eso me anima aun más a esforzarme para el futuro. -¿Está en su mejor momento de forma? -Sí. No quiero pecar de pedante, pero estoy en mi mejor momento. Desde el inicio de la temporada, e incluso antes, cuando hicimos el stage de invierno en Kenia, he ido progresando. Nunca descuido la preparación. En cuanto llego al hotel, los miércoles previos a un Gran Premio, lo primero que hago es ir al gimnasio y después voy al circuito. Si no puedo trabajar físicamente no me puedo ir a dormir. Exige sacrifico, pero te da unas satisfacciones enormes. Mis preparadores físicos, Eduardo y Fabrizio, también tienen mucho que ver en la temporada que estamos haciendo. Creo que el Alonso de esta fase del campeonato es el mejor de su trayectoria como piloto. -¿Será obligado estar siempre en el podio, a partir de ahora? -Seguro que va a haber decepciones. De aquí a final de temporada será complicado repetir un podio, podría ser en Suzuka. Estoy seguro de que después de Monza la euforia bajará un poco.