El Dépor se lleva un duelo espeso

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa SANTIAGO

DEPORTES

Los santiagueses derrocharon entereza, pero chocaron con la calidad coruñesa

09 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre un equipo que se bate el cobre en busca de la supervivencia y otro que tiene el GPS registrando las coordenadas de la Liga de Campeones, la diferencia de potencial se explica por sí sola. También en pretemporada, sin la tensión del resultado. En el caso del Compos, como viene siendo habitual desde hace ya demasiados meses, el solo hecho de comparecer ya es meritorio. Y, como viene siendo igualmente habitual en tan larga travesía, además dio la cara. Lucas apostó por su dibujo de referencia, con una línea de cuatro (los dos centrales jugaban la pasada campaña en el filial, en Tercera), dos pivotes, otra línea de tres y Anxo en la punta. El equipo trató de juntar las líneas y de no perderle la cara al Deportivo. Pero se nota la diferencia de cuajo entre quienes militaron la pasada campaña en la categoría de plata y quienes se asoman a la primera plantilla desde la Tercera División. Y, para colmo de infortunios, uno de los del primer grupo, el eficiente Manuel, se lesionó en el primer balón que tocó. El Deportivo encontró con demasiada facilidad la espalda de la zaga santiaguesa y así llegó el primer gol. Mauro Silva vio el desmarque de Pandiani, el uruguayo apuró la carrera y sirvió un pase atrás para que Amavisca empujase. Y así llegó también el segundo tanto, en otro balón a la espalda de los centrales. En esta ocasión fue Sergio el que se vio solo ante el portero para resolver con eficacia y sin alardes. Entre medias, el Compostela logró su gol. La retaguardia deportivista dejó que Fidalgo recibiese en el vértice del área grande y, lo que es peor, le dio un segundo para pensar. El diez del Compos puso el balón en la cabeza de Anxo, que le ganó la partida a los dos centrales y rubricó con la testa. El Dépor no tuvo necesidad de forzar la máquina. Y tampoco agradó en exceso. Apenas entró por la izquierda, nadie cogió la batuta con decisión en la línea media y los puntas recibieron poco juego. Pandiani se movió con más voluntad que veneno y a Tristán se le ve más cerca del perfil de un dragaminas que del de un velero. En la primera parte, el Compos aguantó bien el tipo y, como en la jugada que rindió los dividendos del gol, trató de asociar la calidad de Fidalgo y la de Anxo en ataque. El delantero marcó, forzó dos tarjetas para los centrales y provocó una media coz de Naybet que pudo costarle la expulsión al marroquí. Tras el descanso, el Compos realizó un cambio mientras que Irureta sólo dejó en el campo a Amavisca y Tristán. El algabeño se quedó como referencia más ofensiva, con Valerón muy cerca. Y el equipo herculino acabó jugando con tres centrales, tras sustituir César a Amavisca. No obstante, Djorovic se pegó a la banda izquierda, una ubicación que rehuía en su etapa en el Celta. Fueron los locales los que se sintieron más cómodos. No les quemaba tanto el balón como en la primera parte, no dieron tantas facilidades atrás y acreditaron más atrevimiento en el manejo del esférico. Sangre caliente Poco se pudo ver en la segunda mitad, a la que le sobraron incluso las expulsiones de dos tipos con sangre caliente: Duscher y Fabiano. Antes de eso, el hispanobrasileño había regalado un detalle técnico sacado del manual de los amagos ante un Jaime que lo vio pasar. Lucas fue moviendo el banquillo y el Compos fue perdiendo empaque en el último cuarto de hora. Bastó que apareciese Valerón en medio de la espesura para que cayese el tercer tanto deportivista. Abrió el juego hacia la derecha, Scaloni centró, Carlos no atajó y Tristán empujó. Todavía hubo un cuarto, en el tiempo añadido, en una acción que nació a balón parado y que acabó en la red tras una interesante chilena de Pablo Amo. Al árbitro también se le notó la pretemporada. Entre otras cosas, porque una acción similar a la de Fabiano y Duscher, pero protagonizada por Luigi y Héctor, la juzgó con tarjeta amarilla.