A la caza del «Leopardo»

DEPORTES

Acento gallego a veinte grados bajo cero La montañera viguesa Chus Lago se aclimata en Khan Tengri antes de escalar el Pobeda, uno de los techos de la antigua Unión Soviética

03 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mira de frente al Pobeda desde hace una semana, y mientras lo hace, Chus Lago se dice para sus adentros que esta vez no se le va a resistir. Se ha preparado a conciencia, tanto física como mentalmente, así es que lo de poner un pie en la cumbre es cosa de días. No es la primera vez que la montañera viguesa, la única mujer en el mundo que ha sido capaz de llegar a la cima del Everest a pulmón y está viva para contarlo, se enfrenta al Pobeda. Es condición imprescindible para hacerse con el codiciado «Leopardo de las nieves», un galardón que sólo pueden poseer aquellos que coronen con éxito las cinco cumbres más altas de la extinta Unión Soviética, todas ellas por encima de los 7.000 metros. Lleva ya dos. Si esta expedición la culmina con éxito faltarían otras dos, el pico Comunismo y el Korgenevskaya. De características bien dispares, el único denominador común que presentan es que todos son auténticos huesos. El Pobeda es la montaña más complicada de todas, con una interminable y expuesta arista a la que llegan los vientos helados del desierto de Taclamacián. Tal vez por eso Chus Lago se ha dicho «si puedo con ésta, el Leopardo es cosa hecha». Pero nada de experimentos que induzcan a correr riesgos más allá de los imprescindibles. Una vez reconocido el terreno, ha decidido abordar la cima desde el Khan Tengri, un pico pegado al Pobeda, viejo conocido para la escaladora, que ya coronó hace dos años. En una apresurada comunicación con La Voz transmite que, rodeada de montañeros de otras expediciones, perfectamente aclimatada y en forma, acaba de alcanzar el campo tres, a 5.800 metros de altura. Desde ese privilegiado mirador puede comprobar que el Pobeda está prácticamente desierto. No hay aspirantes a tutearlo, apenas otra cordada. «He decidido esperar refuerzos para repartir las tareas de abrir huella y fijar cuerda», dice. Añade que estos días de aclimatación en el Khan Tengri le van a permitir tanto a ella como a su inseparable compañero ucraniano Merab Kharazi, «meternos en faena con mayor facilidad». Chus Lago cuenta que hay motivos para el optimismo. Explica que ha podido constatar que el Pobeda, una montaña sometida a caprichosos cambios climáticos, y con grandes riesgos de aludes en su carta de presentación, está menos cargada de nieve de lo habitual. Eso sí, el trabajo hay que seguir haciéndolo a veinte grados bajo cero. Con todo, después de las mil miserias que tuvo que sufrir en sus anteriores intentos, avalanchas incluidas, cree que ha llegado la hora de saldar cuentas con este gigante que se levanta 7.439 metros sobre el nivel de su añorado mar de Vigo. Desde ésta ciudad su familia sigue de cerca (vía satélite) los pormenores de la ascensión, al igual que Caixanova, que ha puesto los euros para la expedición.