El centrocampista brasileño es consciente de que tiene difícil hacerse un hueco en el equipo porque Lotina «debería mantener la base que triunfó el año pasado». Rogerio Vagner ha sido durante mucho tiempo probablemente el jugador más polémico de la plantilla céltica por sus declaraciones y actitudes aparentemente caprichosas. Sin embargo, el brasileño ha sufrido una metamorfosis radical y, hoy por hoy, es uno de los más afables del grupo que tiene Miguel Ángel Lotina a sus órdenes. No le cuesta esbozar una sonrisa, a pesar de que deportivamente las cosas le han ido de mal en peor en el Celta. La pasada temporada fue el medio centro que menos jugó, a pesar de que el técnico contó con él al principio. En su aparente retiro espiritual, Vagner sigue siendo la persona que no es capaz de esconder sus verdades. -¿No ha surgido la oportunidad de cambiar de aires, como usted había dicho que deseaba? -He firmado un contrato de cinco años con el Celta, pero no sé qué va a pasar. Somos de momento 28 jugadores y algunos sobran. Puedo cambiar. El entrenador va a tener que decidir a quién quiere y a quien no. Yo estoy a su disposición. -¿Por qué le ha faltado a Vagner un poco más de regularidad en el equipo? -Yo siempre intento hacer algo más en el campo porque no tengo miedo de fallar, ni de escuchar los silbidos de afición, ¿entiendes? Y precisamente por intentarlo te acusan de perder más balones. Es cierto que desde que llegué no tuve una secuencia de partidos como otros. -¿Y qué ha cambiado en Vagner para que ahora sea tan sereno? -Cuando llegué aquí siempre me quejaba de que quería jugar y ahora no. Después de hablar con mi representante, me he dado cuenta de que somos veintitrés y que tengo que trabajar. Que juegue es cosa del entrenador, no depende de mí. Si fuese entrenador jugaría todos los partidos aunque lo hiciese mal. -¿Cómo le sienta al vestuario que la mayoría de los jugadores lleven tres o cuatro años juntos? -A medida que pasan los años esto se convierte en una familia. No es fácil convivir tanto tiempo entre un grupo en el que cada uno tiene su manera de hacer las cosas, su forma de vida, pero en la medida de lo posible cada uno intentamos respetar a los demás y pensar en hacer lo mejor para el club. -¿Cómo le afectó a usted la llegada de Lotina en lugar de Víctor Fernández, con quien había jugado dos años? -Todo el mundo sabe que el año pasado pasado no jugamos bien, pero Lotina consiguió el objetivo de quedar entre los cuatro primeros. Con Víctor Fernández había un juego bonito y siempre estábamos en la UEFA, pero la afición quiere más. -¿Y a usted no le gusta la actual filosofía de juego? -Cada jugador tiene que adaptarse a lo que le pide el entrenador. -Ahora la Liga de Campeones, ¿ayuda a una mayor motivación? -Si pasamos la previa, por supuesto. Todos tenemos muchas ganas de jugar la Champions . -¿Existe más competencia de la normal en la plantilla ante las ganas de ganarse un puesto en tan poco tiempo, por una eliminatoria tan importante? -Nosotros imaginamos quien va a jugar y quien no. El míster tiene su equipo en la cabeza y no sería normal que no mantuviese la base que triunfó el año pasado. -¿Es eso conformismo o sinceridad? -Es lo que pienso, en serio. No quiero decir que no esté motivado. Yo quiero lo mejor para el club que es lo mejor para todos. -¿Cómo ve la etapa de vacas flacas que están llevando a rebajar las fichas de muchos futbolistas? -Yo no estoy muy de acuerdo. Si el Celta no tuviese dinero no ficharía a Milosevic y otros dos jugadores que quiere traer. A lo mejor es una táctica de los clubes. Lo que es cierto es que se hacen la cosas con los pies más en el suelo, sin grandes fichajes. Una empresa tiene que controlar su caja. -¿Entiende las críticas hacia las elevadas fichas de los futbolistas? -No conozco otro deporte que mueva tantas masas. Yo por si acaso, estoy guardando todo el dinero en la caja fuerte.