La noria se para en Ferrol

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso FERROL

DEPORTES

29 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La fiesta terminó en A Malata. El Racing detiene su noria y regresa a la rutina de Segunda B después de tres años en los que llegó a soñar con el ascenso a Primera. El precario presupuesto llevó al club a cometer errores en el carrusel constante de fichajes. Las contrataciones en cinco continentes le dejaron una plantilla demasiado volátil. Los cambios contribuyeron a que la adelantada defensa que dispone Luis César saltase hecha añicos. Y así, como piezas de dominó, fueron cayendo las 17 jornadas que el equipo verde se pasó sin ganar en invierno, el lastre que ahora le devuelve a los campos de la Ponferradina o el Alcorcón. El presidente del Racing de Ferrol, Isidro Silveira, no esperó ni al final de Liga para asumir su responsabilidad en un descenso que ayer se consumó con la derrota ante el Tenerife en A Malata (0-1). «El único culpable si el equipo baja soy yo», espetó tras el ridículo de Murcia, donde la manita de goles que le enseñó el desmotivado equipo de David Vidal, campeón de Segunda, le dejó con bota y media en Segunda B. Además de asumir su responsabilidad, Silveira se pregunta si Ferrol puede sostener un equipo en Segunda. El dinero está en el fondo de todo. Con un presupuesto nunca superior a los 2,6 millones de euros, el Racing se vio obligado a tomar el mapa y buscar jugadores baratos en los cinco continentes. Cada verano movía banquillo y llegaron el simpático y bullicioso Yasunaga de Japón o un portero de Australia como Bello Amigo. Pero en la elección esta vez pinchó en hueso. A la plantilla le faltó la estabilidad que da una nutrida clase media , con unos cuantos cerebros y muchos currantes . Porque formó un vestuario con nombres como Toril, Cuéllar o Ramis y una chavalada sin demasiada experiencia. Al fiarlo a tan pocas cartas, la apuesta es arriesgada. Y perdió. Toril se pasó media Liga lesionado, Ramis decepcionó y el grandullón Pezzarossi dio con sus casi cien kilos en casa por una fractura de peroné. A las lesiones achacan en A Malata parte del fiasco. Y es que un simple esguince de tobillo hizo que la temporada acabase para Sito Castro el primero de diciembre. No fue la única baja que se estiró como un chicle. Hubo blufs sonados. El francés Rambier no podría jugar en muchos equipos modestos y el uruguayo Andrés Martínez hizo que pareciese imposible imaginarlo en la Copa América. Pero el primer premio a la incompetencia se lo llevó Chispa Delgado. Fichó en diciembre para ayudar al Racing a ascender y a los seis días de llegar ya debutó en Salamanca. Dejó Ferrol sin marcar un solo gol ni ver ganar a su equipo. Vivió la época más convulsa, cuando 17 jornadas sin ganar crearon mínimas fisuras entre Silveira y Luis César, que se declaró dispuesto a renunciar al pago de su contrato hasta el año 2007 si el club le destituía. El entrenador arousano siguió, pero tuvo que aceptar que el director general, Alejandro Mariño Pazolo , viajase con el equipo y participase en las charlas antes y después de cada partido. Así frenó su crisis de invierno, después de fallar los desesperados recursos a las ofrendas de flores, los motivadores y las comidas para hacer grupo. El club cuenta con el arousano para devolverlo a la Segunda mucho antes de que pasen 21 años, lo que duró su anterior etapa alejado de la élite.