Un aficionado al desnudo

Ricardo López REDACCIÓN

DEPORTES

Mark Roberts lleva más de 300 presentaciones nudistas en su carrera de «streaker». Su objetivo: atracción paralela en competiciones deportivas de élite

15 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Se llama Mark Roberts. Y le gusta exhibirse. Siempre lo hace en competiciones o juegos de audiencia millonaria. Aquí van tres ejemplos: 1) La final de dobles femeninos del torneo Wimbledon 2000. Anna Kournikova y Natasha Zvereva se vieron ¿forzadas? a cerrar los ojos ante la espontaneidad que mostraba Roberts al corretear en la pista en su versión más auténtica. 2) En mayo del 2002, en Glasgow, durante la final de la Champions League. El Real Madrid y el Bayer Leverkusen disputaban el partido decisivo. Y nuevamente el amigo en pelotas haciendo alardes con el balón, ante la mirada entre atónita e hilarada de los miles de espectadores. 3) Ocurrió hace una semana. Ferrero y Verkerk, en la final del Roland Garros, tomaban un descanso antes del segundo set. Y otra vez la estrella del nudismo deportivo. Mark Roberts, después de ser interrogado por las autoridades de la comisaría del decimosexto distrito de París, dijo que hasta ahora lleva más de 300 presentaciones tal y como vino al mundo. Tiene su propia página web, en la que ha incluido detalles biográficos y una galería con sus mejores apariciones en público, y no le faltan pelos en la lengua para decir cuál es el fundamento de su filosofía: «Me encanta ver reír a la gente. No hago esto para ofender. Lo hago para entretener». En Sevilla, durante la final de la UEFA, los aficionados del Oporto y el Celtic vieron algo más que a sus jugadores en plena acción: nuevamente, Roberts, esta vez con unas letras pintadas en su espalda: «Casino Golden Palace. Haga clic aquí». Una flecha apuntaba a su trasero. Mark Roberts, con sus 39 años (lleva ya unos diez metido en esto), alto y forrado de michelines, se muere de la risa cuando sale ante las cámaras y después es conducido como un prófugo de la justicia al banquillo de los acusados. Como su delito no ha llegado a convertirse en un crimen, el británico, nacido en Liverpool, considera que aún quedan muchas exhibiciones-torneos por delante. Curiosamente, en Barcelona y el mismo domingo 8 de junio, antes del partido final del Roland Garros, el fotógrafo Spencer Tunick había conseguido un desnudo de récord: congregar unas 7.000 personas sin ropa con el Museo Nacional de Arte de Cataluña y las Torres Venecianas al fondo. ¿Debió haber estado Mark Roberts en esa cita? Tal vez no hubiese llegado a tiempo a su show parisino. De cualquier forma, a Roberts tampoco se le ocurriría formar parte de una de las instantáneas de Tunick. Entre cientos de pieles desnudas, su arte no podría ser apreciado en su justa medida. Lo suyo va siempre más allá. El protagonismo absoluto, la transgreción divertida, la atención de millones de miradas. No ser uno más entre cientos de nudistas en una calzada. Jugando deportes en pelotas. Muerto de la risa.