Sorenstam comprueba su techo

DEPORTES

KEVIN LAMARQUE

La sueca participa desde hoy como invitada en el Colonial y genera un debate sobre si una mujer puede jugar en el circuito de hombres, algo que no pasaba desde 1945

21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El golf femenino vive su fin de semana más importante del año en Fort Worth. Sólo una mujer participa desde hoy en el Colonial, pero Annika Sorenstam se medirá con algunos de los mejores jugadores del mundo. El reto hace de la prueba un enorme espectáculo. Indiscutible número uno mundial, la sueca, de 32 años, será la primera intrusa en el circuito estadounidense (PGA) desde que Babe Zaharias falló el corte en el Abierto de Los Ángeles de 1945 (con 76+81). Voluntaria o involuntariamente, Sorenstam ha generado un debate en el golf ?con Tiger Woods y Phil Mickelson a su favor y Vijay Singh y Nick Price en contra?, una enorme atención de los medios ?una cámara la vigilará todo el torneo, televisado íntegro? y la reedición de la batalla de los sexos. Desde que, en 1973, la tenista Billy Jean Keane le ganó al retirado Bobby Riggs, se sucedieron duelos entre hombres y mujeres, que casi siempre tenían ventajas y un buen fijo por medio. Pero esto es otra cosa. Sorenstam, casi sin rivales en el golf femenino, quiere conocer su techo: «No planteo un duelo del hombre contra la mujer. Para mí esto es un test personal». Sorenstam exhibió el año pasado incluso mejor media de golpes por vuelta (68,7) que Tiger Woods (69), pero en torneos femeninos, jugando desde los tees de mujeres, más cercanos a las banderas. Para atacar los largos hoyos de los hombres seleccionó, entre un puñado de invitaciones, la del campo con un recorrido más asequible para sus condiciones, con menor potencia en los golpes de salida. En Fort Worth, un campo de unos 6.500 metros (550 más largo que los de la LPGA), y par 70, no es fundamental la fuerza con el driver, con el que la sueca lanza la bola a una media de 240 metros, lejos de los 270 que muchos hombres pasan con frecuencia. Pero Annika gana en precisión y, a partir del hierro 7, usa los mismos palos que los hombres. Si falla, la sueca será acribillada por quienes criticaron su intrusión. Singh fue el más explícito: «Éste no es un circuito femenino. Si una mujer quiere jugar, deberá clasificarse como el resto». Así hizo Suzy Whaley, de 35 años, al ganar el campeonato sectorial de Connecticut, que le dio una plaza en el Greater Hartford Open (GHO) del próximo mes de julio. En la previa, salió con tees un diez por ciento más cerca de la bandera que los hombres, algo con lo que no se encontrará en la cita de la PGA.