Michael Schumacher logró su victoria número 65 en Fórmula Uno en el Gran Premio de San Marino, aunque el piloto alemán no lo celebró. Fue la victoria más amarga de su carrera: horas antes de la prueba, su madre había fallecido.
20 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En segunda posición se situó el finlandés Kimi Raikkonen, por delante del otro piloto de Ferrari, Rubens Barrichello. Cuarto fue Ralf Schumacher y quinto David Coulthard, mientras que el español Fernando Alonso terminó sexto. El de ayer fue uno de los peores día del pentacampeón del mundo Michael Schumacher (Ferrari). A primera hora de la mañana supo que su madre, en coma en un hospital de Colonia (Alemania), había muerto debido a una hemorragia interna. Pero esto no le impidió ni a él ni a su hermano Ralf tomar la salida del Gran Premio de San Marino en la primera línea de la parrilla de salida. Ni tampoco a Michael estar presente en el podio para recoger el trofeo de su enésima victoria en Fórmula Uno. El mayor de los Schumacher está pasando por los peores momentos de su vida, pero esto no le ha impedido durante este fin de semana hacerse con la pole position del Gran Premio de San Marino y también con la victoria. El sábado por la tarde, nada más terminar la calificación, los dos hermanos volaron con sus respectivas mujeres hasta Colonia para estar con su madre. Por la noche, volvieron a Italia, y el domingo por la mañana llegaron por separado al circuito. La FIA emitió un comunicado indicando que eximían a Michael y Ralf de estar presentes durante las ceremonias anteriores y posteriores a la carrera, y que si se clasificaban entre los tres primeros, no hacía falta que subieran al podio. Pero Michael terminó primero (Ralf estuvo muy cerca del tercer lugar), y sí acudió a la ceremonia del podio, escuchó el himno alemán y el italiano (de la escudería Ferrari) y recogió su copa para abandonar las instalaciones de Imola antes de la rueda de prensa.