El Atlético, cuando lo tenía todo perdido, apeló a la heroica, con dos goles en los últimos cuatro minutos que le permitieron salvar un punto contra el Espanyol (3-3) y seguir así soñando con disputar una competición europea el año de su centenario.La primera parte fue perfecta para el Espanyol. Clemente planteó un partido a la defensiva, dio el terreno de juego a su rival y esperó pacientemente al contragolpe su oportunidad. Además de vio favorecido por la lesión de Fernando Torres, que sufrió una rotura de fibras. El 1-0 fue de penalti. Corría el minuto 23 cuando el colegiado señaló una rigurosa falta sobre Raúl Tamudo. El propio delantero marcó el gol. Así se llegó al decanso del encuentro. A partir de ahí, la obligación hizo que el equipo local se lanzara al ataque y la consecuencia lógica fue el segundo tanto del Espanyol, obra de Lopo. Con el equipo colchonero roto y fiel a su historia, tuvo que ser un centrocampista zurdo como Luis García, jugando de delantero y con la pierna derecha, el que acortase diferencias a quince minutos del final. Pero justo tres minutos después, en otro fallo defensivo, el francés Domoraud, de cabeza, anotaba el que parecía definitivo 1-3. No fue así. En los últimos cinco minutos de infarto y con el público entregado, primero el bosnio Hibic y después Aguilera en la prolongación lograron retener un punto que puede ser decisivo para conseguir el objetivo de jugar en Europa el año del Centenario de la entidad. Al final, tablas en el Calderón, resultado que supo a gloria entre los colchoneros, pero que dolió entre los de Clemente.