La ambición se agotó al final

Juan Villar REDACCIÓN

DEPORTES

El Celta se vino abajo precisamente cuando se conoció que el Valencia había perdido en Sevilla y Lotina deshizo el equilibrio del equipo con los cambios

06 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Había llegado la noticia de que el Valencia había perdido en el campo del Betis, cuando faltaban veinte minutos en Montjuïc y el marcador registraba todavía un empate a cero, después de que ambas escuadras hubiesen tenido muy claras ocasiones. Era la ocasión ideal para recuperar un puesto en la zona de la Liga de Campeones, que se había perdido en el primer encuentro del año 2003, en A Coruña. Pero el Celta se vino abajo precisamente en ese momento. ¿Será que cada vez que se le presenta la ocasión al equipo le entra la presión o quizás hay que buscar la explicación en los cambios nefastos de Lotina? Lo cierto es que el Celta acabó pidiendo la hora. Vuelta a los orígenes Hacía tres meses que Lotina no utilizaba el sistema que ha caracterizado al Celta desde hace años. Desde el encuentro de Riazor no había vuelto a recurrir al 4-2-3-1. Con cuatro jugadores de carácter claramente ofensivo en el terreno de juego, el espectáculo fue mayor, a costa de controlar menos el encuentro. La debilidad defensiva lógicamente era mayor y el partido fue de ida y vuelta, pero al menos el equipo recuperó su identidad ofensiva y el espectador se divirtió más. Al descanso pudo llegarse con empate a dos, pero los rematadores no acertaron. Esta renuncia de Lotina a la filosofía de solidez que le había caracterizado puede estar relacionado con sus declaraciones previas al encuentro del Montjuïc: el de Meñaka es consciente de que para conseguir grandes objetivos, en este caso la Liga de Campeones, hay que ser ambicioso, y para buscar la victoria el camino más corto es siempre mostrar una cara ofensiva. Pero esa actitud ambiciosa se perdió cuando llegó el turno de las sustituciones. Los cambios El cambio de Juanfran por Sylvinho fue natural y obligado, sin embargo, la entrada en el terreno de juego de Vagner en lugar de Edú hizo perder capacidad de llegada a los célticos. Como consecuencia, en ese último cuarto de hora el Espanyol ganó terreno, posesión del balón y el Celta perdió presencia en el área rival. La entrada de Catanha por Gustavo López a falta de cinco minutos terminó de desequilibrar el esquema céltico y el equipo vigués acabó contra las cuerdas pasándolo muy mal. Los centrales Ya llevan varios partidos jugando juntos Cáceres y Berizzo rindiendo a un alto nivel. Cada vez que Sergio estaba apto para jugar, Lotina no dudaba en darle al asturiano la alternativa en el equipo titular sacrificando normalmente a Berizzo, pero el excelente momento que atraviesa el argentino ha convencido al técnico de que es mejor mantener a aquellos que están respondiendo y no hacer rotaciones sin razón. La referencia de Mido El egipcio Mido se ha integrado bien en el equipo. Su presencia supone una mayor sensación de peligro para las defensas rivales. Sabe moverse bien entre los zagueros contrarios y abrir huecos para las incorporaciones de sus compañeros. Es una referencia continua en el envío de balones desde posiciones más retrasadas, porque sabe controlar muy bien de espaldas a la portería y jugar el balón de la forma adecuada. Le faltó ayer para completar su actuación tener alguna ocasión para mostrar su potente remate con la zurda. No recibió ningún balón claro dentro del área, salvo un remate de cabeza que se estrelló en la cruceta de forma espectacular. Si hubiese marcado, su actuación sería de sobresaliente.