Pocas capturas en el arranque

JOSÉ MARÍA GUIMARAENS REDACCIÓN

DEPORTES

La excepción fue la parte alta del río Ulla a su paso por Monterroso

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Cada temporada se escribe la misma historia: pocas capturas en el comienzo de campaña en Galicia. Hubo, sin embargo, una importante excepción. En la parte alta del río Ulla, en la zona de Monterroso. «Allí, a eso de las diez de la mañana, varios pescadores habían cubierto ya el cupo de las doce truchas», comentó Florentino Uriarte, secretario de la Federación Gallega de Pesca. Incluso las piezas cobradas fueron de buen tamaño: entre 25 y 30 centímetros. «Fue un invierno muy bueno y, en consecuencia, se esperaban estos prometedores resultados. Incluso han sido superadas las previsiones», añadió Uriarte. También quiso explicar que «en este llamado arte de la pesca, las capturas dependen más de la habilidad del propio cañista que de la bonanza de los ríos». Señala que «hay menos truchas debido a que la presión de los pescadores es superior; ahora todo el mundo llega a pie de río fácilmente, aparte de que hay mucha gente prejubilada que se entretiene durante la semana en probar fortuna». De la jornada vivida en el Ulla, a su paso por Monterroso, insiste en señalar que «se han capturado buenas piezas y todos los que han venido aquí se han ido con algo en la cestilla, ninguno con menos de dos piezas». Por regla general, en las primeras horas de la mañana la ocupación en los cotos fue casi total. En los del Deza (Lalín, Silleda, A Golada, Rodero), Tabeiros (A Estrada) y Terra de Montes (Forcarei) se registró hasta el 99,8 por ciento de asistencia de pescadores. La afluencia descendió paulatinamente a medida que avanzaba el tiempo y por la tarde no pasaba del 60 por ciento. Las condiciones climatológicas no ayudaron en esa zona y así se explica la escasez de capturas. Ríos claros, frialdad del agua y nieblas matinales. Una media de cinco truchas por pescador, y siempre utilizando cucharilla, fue el balance de las pescatas. El mejor coto fue el de Liñares (A Estrada), con piezas de entre 20 y 22 centímetros de tamaño. En Ourense se agotaron los quince cotos del Cadós y los sesenta de Liñares, uno de los más deseados en el Limia. En los ríos de la provincia de A Coruña apenas se registraron los resultados apetecidos por los cañistas.