España supera en Birmingham su récord de medallas en un Mundial

Redacción

DEPORTES

El atletismo español rompió su techo bajo techo. Nunca había superado las cuatro medallas en un Mundial celebrado en pista cubierta, cifra que alcanzó en Sevilla 91 y Lisboa 2001.

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

En la ciudad andaluza triunfaron Fermín Cacho, Sandra Myers, Tomás de Teresa y Cayetano Cornet. En la lisboeta tomaron el testigo Reyes Estévez, Niurka Montalvo, Manuel Martínez y Alberto García. De Birmingham 2003, los atletas españoles se traerán seis metales. A las tres preseas logradas en las dos primeras jornadas, se unieron ayer otras tantas, dos esperadas platas (Alberto García y Glory Alozie) y un bronce (Mayte Martínez) con el que contaban los más optimistas. Alberto García le plantó cara a su ídolo, Gebreselassie, en los 3.000 metros. Atacó a 900 de la meta y se quedó a solas con el etíope, que lo remató a 250 metros del final. El africano, que entró un segundo y 11 centésimas por delante del madrileño, besó a éste al acabar la prueba, todo un reconocimiento. «Alberto ha estado muy fuerte», admitió Gebre. En esta prueba, acabó cuarto el madrileño Jesús España, que fue descalificado por los jueces para después ser recalificado por el Jurado de Apelación. A un paso el podio se quedó también el sevillano Antonio Reina en los 800 metros: solamente cuatro centésimas lo separaron del bronce, pese a que no había preparado el Mundial. Mala salida, pero plata Las chicas también brillaron. En la final de 60 metros vallas, la española de origen nigeriano Glory Alozie se recuperó de una mala salida (tardó 149 milésimas en dejar los tacos) para colgarse la medalla de plata. La legendaria estadounidense Gail Devers consiguió su primera medalla en pista cubierta. Mucho mérito tiene el bronce de Mayte Martínez en 800, pues tuvo que batir a la plusmarquista mundial, la eslovena Jolanda Ceplak. En mujeres, Martínez y Alozie fueron la cara y Conchi Montaner, la cruz. Llegó a Birmingham con la tercera mejor marca mundial del año en longitud (6,78), pero fracasó. Con un mejor salto de 6,34 metros, fue la única de las nueve finalistas eliminada después de la tercera ronda. Por el contrario, la cántabra Ruth Beitia se creció ante las mejores del mundo en la final de altura: llegó a igualar su récord de España con 1,96 y acabó quinta. Regina Jacobs gana el oro en los 1.500 con 39 años Fue una gran jornada para dos veteranas atletas norteamericanas. Gail Devers, oro en 60 metros vallas a sus 36 años, y Regina Jacobs, quien se impuso en la prueba de 1.500 metros a su compatriota Kelly Holmes por un segundo. Jacobs tiene 39 años y esta temporada ha batido el récord mundial de la distancia bajo techo. Gran día vivió también la rusa Svetlana Feofanova, que estableció una nueva plusmarca mundial de salto con pértiga en pista cubierta, con 4,80 metros. Recuperó el récord que hace unas semanas le había arrebatado la estadounidense Stacy Dragila, con 4,78. En la carrera femenina de 800 la mozambiqueña María Mutola no dio opción a sus rivales. Atacó en la última vuelta y venció con casi un segundo de margen sobre la austríaca Stephanie Graf, que el año pasado vio peligrar su vida cuando le extirparon un tumor. Con las sensibles ausencias de la italiana May y la española Niurka Montalvo, la rusa Tatyana Kotova ganó la longitud con la peor marca vencedora en la historia de los campeonatos (6,84). Tampoco hubo mucho nivel en el salto de altura, donde la sueca Kajsa Bergqvist fue la única que superó los dos metros (2,01). Adiós a Colin Jackson El galés Colin Jackson eligió los Mundiales de Birmingham para despedirse del atletismo, pensando en ofrecer una medalla a sus paisanos, pero sus rivales fueron inmisericordes. Le dejaron sin medalla en una carrera, la de 60 metros vallas, que tuvo en puestos de honor a dos campeones olímpicos, el estadounidense Allen Johnson y el cubano Anier García. Jackson, plusmarquista mundial de 60 y 110 metros vallas, se retiró a sus 36 años con un discreto quinto lugar. Otro veterano, el danés Wilson Kipketer, plusmarquista mundial de 800 metros, fue plata tras el estadounidense David Krummenacker.