En los últimos años ha crecido la nómina de estrellas que se mantienen en la élite del deporte después de cumplir los 40, una frontera considerada antes casi infranqueable
26 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.¿Qué hacía usted o que piensa que estará haciendo con 42 años? A esa edad, Chichi Creus dejó el baloncesto. A esa edad, Eduardo Chozas quiere regresar al ciclismo para completar una Vuelta a España. A esa edad, Merlene Ottey vuelve a las pistas. Más allá de los 40, hay vida en el deporte de élite. «Si Chozas lo consigue, será un gran éxito», dice admirado Creus, todo un símbolo de la longevidad en la ACB, con sus 24 temporadas en la cima. Considera que el mayor reto del ciclista es volver a la carretera después de una larga pausa. No pesan los años, pesa la falta de entrenamiento o de motivación. «Yo hice mi mejor prueba de esfuerzo físico a los 35», asegura el segundo de Moncho López. Su efectivo combustible ha sido el placer de jugar, que desbordó sus expectativas, que eran jubilarse a los 35 o 36. El doctor Genaro Borrás, al igual que Creus, cree que se ha derribado el muro que marcaba que a los 30 años comienza el declive físico. «La barrera de los 30 se cayó en los 70, ahora se sitúa en los 40», asegura. El traumatólogo de la selección española y jefe de los servicios médicos del Celta, afirma que lo importante es que el deportista mantenga la ilusión y las características que le exige su disciplina. «Por ejemplo, el fútbol te exige motivación y coordinación. Donato tiene una coordinación bestial», indica. El abuelo de la Liga es uno de los ejemplos ilustres. «En fútbol es difícil que alguien alcance su marca, lo de Donato es especial», explica Creus. El ex jugador sostiene que en la ACB y en Primera no jugarán muchos cuarentones en los próximos años: «Demasiada presión y poco descanso». Para él, la longevidad de algunos astros de la NBA, como Jordan, se explica con los cuatro o cinco meses de parón entre cada campaña. El descanso es la prohibición para el gallego Chano Rodríguez, que triunfó con 45 años en los Mundiales de natación para discapacitados que se celebraron en diciembre en Argentina. A pesar de doblar con creces la edad de muchos de sus rivales, se trajo a España cinco oros. ¿Su secreto? «Entrenamiento, un régimen alimenticio estricto y voluntad». ¿El problema? «No recuperas como antes». Pero su objetivo es Atenas. Y no hay fecha de retirada. Unos necesitan seguir una preparación espartana y otros llegan a veteranos con el relax por bandera. Como Cupisti, guardameta italiano de hockey sobre patines que juega en el Viareggio con 44 años. En A Coruña se hizo célebre por su participación en el Mundial. Entrenaba con cascos y daba unas caladas a un cigarrito en la banda durante los tiempos muertos. Hoy todavía le discute la titularidad a un jovenzuelo.