El Compos pagó sus desajustes con otra goleada en Tenerife

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa ENVIADO ESPECIAL | TENERIFE

DEPORTES

Marioni, autor de dos tantos, fue una pesadilla para los visitantes

09 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Heliodoro Rodríguez López volvió a ser un campo maldito para el Compostela. Esta vez encajó cinco goles, cuatro en una segunda parte plagada de desajustes defensivos. La victoria local resulta inapelable, pero también cabe reconocer que el Compos dispuso de buenas ocasiones. El problema es que el rival generó más, fue más contundente y no concedió facilidades en la zaga. La clave del partido estuvo en Marioni. El argentino se pasó toda la semana sin apenas entrenar debido a una contractura. Estaba casi descartado, pero se empeñó en convencer al técnico y a los médicos de que se veía en condiciones de jugar. Su persuasión tuvo premio. Salió en el once inicial, marcó los dos primeros tantos, regaló el tercero y firmó siete lanzamientos sobre la portería de Tito. Sin duda, fue uno de esos partidos en los que todo sale al revés. Duque quería que su equipo entrase bien en el encuentro y se topó con un gol a los treinta segundos. Sí, segundos. Edu Moya centró hacia la semiluna, falló el entendimiento entre Adriano y Pinillos, Tito se quedó, el balón botó de forma extraña y Marioni apareció para elevar por encima del portero. El Compos reaccionó con el empate, pero en la segunda parte se hundió sin remisión.