Los granates se caracterizan por sus continuos «despistes» matinales en Madrid
01 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.¿Tanta placidez reina en Madrid como para que los granates tarden tanto en despertar? Día 3 de noviembre del 2002, el Pontevedra visita al Atlético de Madrid en el Cerro del Espino. Resultado: 4-1. Día 19 de enero de 2003, el Pontevedra visita al Alcalá en el Virgen del Val. Resultado: 3-1. Los despistes defensivos, producto de una extraña somnolencia, siempre han sido claves en el desenlace de los encuentros. No es un mal de este año. A los granates nunca se le han dado bien los encuentros matinales, especialmente en la capital del Estado. Hoy (12.00 horas, Radio Voz Pontevedra, 93.1 FM) volverán a desafiar a la somnolencia para tratar de remontar definitivamente el vuelo tras la apretada victoria frente al Corralejo. Su rival, el Alcorcón, sólo ha ganado hasta la fecha cinco encuentros, pero uno de ellos fue precisamente contra el Pontevedra en la tercera jornada de Liga en Pasarón (1-3). El equipo madrileño es, por tanto, un candidato a la lucha por la permanencia -ocupa la decimosexta posición-, pero entre el conocimiento que Raúl González tiene de los granates y la motivación que ha creado en sus filas el cambio de entrenador, a buen seguro le complicará las cosas a la escuadra gallega. José Aurelio Gay está convencido de que el Pontevedra saldrá pronto del bache. «El equipo está ahora más equilibrado por lo que creo que pronto saldremos a flote», sentenció el técnico granate, quien añadió que «a pesar de que puede que haya cuatro o cinco jugadores que hayan perdido un poco la forma, algo que es normal porque mantener aquel nivel durante toda la liga es imposible, estoy seguro que dentro de tres o cuatro semanas vamos a estar más finos». La mejoría pasa, según Gay, porque los jugadores «no dejen de intentarlo y que insistan y perseveren en intentar cosas aunque ahora no salgan». Este mensaje ya lo ha hecho llegar el técnico granate al vestuario: «Yo se lo digo y ellos saben que la única manera que se consigue es no venirse abajo, por lo que en cuanto salgan otra vez dos partidos buenos, la gente va a empezar a creer en sí misma otra vez, como hacíamos anteriormente».