Un bálsamo para calmar las aguas

José M. Fernández A CORUÑA

DEPORTES

KOPA

El Dépor aparca las consecuencias de su derrota en el Calderón para afrontar ante el Alicante el choque de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey

14 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Del blanco al negro en noventa minutos. En apenas un suspiro, del optimismo más desenfrenado al tradicional fatalismo. La derrota en el Vicente Calderón parece haber desquiciado un tanto las aguas de un equipo que, al fin y al cabo, hasta el domingo pasado había enlazado diez jornadas consecutivas invicto. El Dépor sigue vivo en Europa, ocupa plaza de Champions League en la Liga y afronta esta tarde (nueve menos cuarto) el choque de vuelta de los octavos de final de la Copa ante el Alicante. Es como si un par de destellos de Torres hubieran contagiado al cuadro blanquiazul del habitual estado de ansiedad del Pupas , hasta el punto de que incluso el empate en el encuentro de ida haya generado cierta intranquilidad. Los cruces dialécticos -«chapapote futbolístico», en expresión de Irureta- o las reivindicaciones personales -Héctor- han presidido las horas posteriores a una derrota más dolorosa de lo previsible. De ahí que el técnico blanquiazul no se fíe de un rival que ha dejado en la cuneta al Espanyol y al Valencia, y, probablemente, tras el último entrenamiento -hoy por la mañana- planifique menos cambios de los habituales en un choque de apariencia menor. Manuel Pablo, Acuña y Pablo Amo volverán a un once en el que apenas habrá más concesiones que las ausencias de Makaay y Naybet. En juego, una etapa menos para reencontrarse con uno de los trofeos más entrañables para los seguidores deportivistas. Una afición que difícilmente perdonaría un tropiezo frente a un rival al que sería justo agradecerle como se merece el que alfombrara la estancia deportivista en Alicante en el choque de ida y que, para mayor galantería, donará hoy la mitad de la taquilla de entonces -unos 31.000 euros- para los afectados del Prestige . Eso sí, los levantinos no están dispuestos a conceder más ventajas que las que proporciona la diferencia entre un grande y un club que lucha por salir de la Segunda B. Además de probar el destartalado césped de A Grela, Argibay, el técnico gallego que dirige al Alicante, ensayó con los penaltis, la suerte que lo ha colocado en octavos de final de la Copa del Rey.