Juanmi regala la victoria a un Dépor que sobrevivió al acoso del Valencia Makaay marcó para los coruñeses con un gol de velocidad y picardía
22 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Menos mal que Juanmi se disfrazó de Papá Noel para regalar al Deportivo tres puntos por Navidad, después de un encuentro heroico del guardameta que paró un penalti y salvó goles cantados. Menos mal que Palop hizo de Barthez para que Makaay marcase un gol que recordó un poco al que Tristán le metió al Manchester el año pasado, por la salida en falso del arquero. El Deportivo vivió en Mestalla su particular pesadilla antes de Navidad. El Valencia fue superior en todo excepto en eficacia. Y el encuentro fue un constante ir de los levantinos contra la resquebrajada muralla que opuso el Deportivo. El Dépor jugó poco. Regaló la pelota al rival y esperó a que Makaay enganchase algún pelotazo a la contra. El rival tuvo ocasiones para irse incluso al descanso con ventaja. Vicente fue mejor que Scaloni y alcanzó la línea de fondo para centrar cuando quiso. Carew ganó la partida a César por alto y por bajo. Tampoco Donato pudo contener al punta. El Deportivo perdió el balón siempre que intentó salir, porque el Valencia es un equipo más rápido, contundente y dinámico en la medular. La sensación de impotencia de los coruñeses fue evidente, y éstos terminaron en Mestalla con una posesión del 35 por ciento, menos de la que tuvo en este campo el Recreativo de Huelva. Se esperaba arte de Aimar y Valerón. Valerón es el circo, pero ayer había demasiados leones y se lo comieron en media hora. Jugó fuera de la jaula y esa es mucha ventaja para El Payito. Mauro sabe muy bien lo que hay que hacer con un futbolista de ese nivel y le tapó todas las vías de acceso. Aimar recibió muy poco el balón. Pero el Valencia lo solucionó con el bloque. Si la figura no juega, el equipo, sí. Y esa es la diferencia con el Dépor. El penalti fallado por Aimar hizo daño al Valencia, y el Deportivo logró, por fin, acomodar su juego por primera vez en todo el partido, porque el vendaval levantino empezó a remitir. En un partido desgraciado por las lesiones de Valerón y Makaay, la salida del campo de este último fue un verdadero problema para los coruñeses. El holandés estaba siendo una pesadilla para la zaga levantina. La tensión mató el partido. El repliegue de los coruñeses y su capacidad de sufrimiento tuvo una recompensa excepcional.