Artillería contra la muralla «ché»

La Voz

DEPORTES

El Deportivo, sin Fran y con la incógnita de Donato o Naybet pero con Makaay y Luque en el ataque, intentará cerrar un gran año con un victoria en Valencia

21 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Lejos quedan ya los tintes dramáticos de la vuelta de la Supercopa, de aquel ambiente hostil avivado como la llama por Cañizares (hoy ausente) y esa directiva que ahora destila solidaridad y hermandad fraternal entre las aficiones. Pero aun sin el fragor de batallas recientes, los Valencia-Dépor transmiten una rivalidad especial, alimentada sobre todo en los diez últimos años. Unos y otros esperan hoy ( ocho y media, Canal Plus ) un partido complejo, trabado en ocasiones, tenso y con pocos goles. Pero, curiosamente, los antecedentes más recientes permiten dudar de que los planteamientos vayan a ser necesariamente cicateros. Decía Javier Irureta el año pasado, pocas horas antes de la histórica victoria de su equipo en Manchester, que una de las dudas eternas cuando se juega contra un gran rival es si merece la pena reforzar el centro del campo para plantear un partido táctico, o si, por el contrario, merece la pena renunciar a ese pulso de fuerza en aras de un partido abierto. Es decir, jugar la baza de un once ofensivo. Superioridad física Asumir la superioridad física del Valencia sobre el Deportivo (y, en realidad, sobre cualquier otro equipo de la Liga) es una obviedad. Sin descuidar la concentración defensiva, a lo mejor es más eficaz un planteamiento ambicioso aunque el rival destaque sobre todo por una defensa ejemplar. Pero que nadie olvide que es la zaga que encajó tres goles en media hora durante el partido de ida de la Supercopa, en Riazor. El pasado 18 de agosto, el Dépor desarboló a los de Rafa Benítez con una oleada ofensiva que revolcó a los levantinos en una exhibición que el Valencia no ha vuelto a conocer esta temporada. Es cierto que el primer tiempo no lo jugó Baraja, que acababa de salir de una lesión. Pero es que hoy no estarán Albelda ni De los Santos, que también son bajas significativas en ese centro del campo. La Supercopa no es el único argumento que avala la tesis ofensiva frente a los de Rafa Benítez. Hace dos temporadas, en la Liga, el Deportivo ganó 0-1 en Mestalla. Y lo hizo con Valerón de pivote, junto a Mauro Silva; Víctor y Fran en las bandas, y Tristán y Makaay en punta. Javier Irureta apostó entonces en Mestalla con un descaro que raras veces se puede ver en Riazor. Y dio resultado. El técnico blanquiazul habló ayer de máxima concentración defensiva, pero también dejó claro que no le vale el empate -una especie del mal menor que no serviría para engancharse a la cabeza de la Liga- y que llega a Valencia con la intención de ganar el partido. Además, las buenas defensas no son suficientes cuando hay cerca abrelatas de la categoría de Valerón y Aimar. El duelo del pase al hueco y de la visión de juego promete emociones fuertes en este partido, porque lo van a dirimir los dos especialistas más capacitados del fútbol español (además del francés Zidane). De ellos dependerá en gran medida que el partido avance por la senda del espectáculo. Valerón será vital para romper la rocosa muralla levantina, pero también la posible presencia en ataque de Luque (por la izquierda) y Makaay. El objetivo, cerrar el año con una victoria que daría al Dépor más ánimo que puntos.