La victoria indispensable

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo A CORUÑA

DEPORTES

Deportivo y Barcelona se disputan en Riazor tres puntos vitales para ambos

15 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

De lo trascendente, a lo muy importante. El Dépor viaja a velocidad de vértigo. Tanto, que después de jugarse la vida en Europa -y salvarla- se va a jugar su salud en España. Clasificarse para la segunda fase de la Champions League era fundamental para la propia subsistencia del club, pero vencer al Barcelona resulta una necesidad de primer orden para mantener el pulso en el campeonato doméstico. Los coruñeses deberán quitarse de la cabeza los acontecimientos continentales para saltar al césped de Riazor con una mentalidad ganadora. Perder ante los culés sería un desastre y empatar, también. Los dos últimos resultados ante el Real Madrid y la Real Sociedad han tenido un valor más simbólico que numérico y han metido en obligaciones a los de Irureta. La novena plaza actual quema al aficionado deportivista, a la plantilla, al entrenador y a la directiva, no tanto por la lejanía del liderato como por la distancia con los lugares de Liga de Campeones, esos que hoy en día se han convertido en el cordón umbilical que a duras penas sostiene la economía coruñesa. Enfrente, los blanquiazules se van a encontrar con otro contrincante que llega a A Coruña con la presión de su calendario inmediato. Los blaugrana juegan hoy ante el Dépor, pero siete días después recibirán la visita del Real Madrid y una semana más adelante se medirán a la sorprendente Real Sociedad. Louis Van Gaal sabe que, por ahora, la trayectoria europea del equipo, con más victorias que juego, está manteniendo la calma en el entorno culé tal vez de una manera artificial. El Barça necesita, ya, un triunfo de fuste, un golpe encima de la mesa que lo consolide como un proyecto serio capaz de sostenerse más allá de rivales como el Galatasaray, el Lokomotiv o el Brujas. En cuanto al choque, resulta curioso, pero tal vez sea un Dépor-Barça diferente. Un vistazo a los dos posibles equipos iniciales nos lleva a ver algo sorprendente. La balanza individual no se inclina del lado azulgrana con esa claridad meridiana de otros años. Hay calidad, sí, lo contrario sería imposible incluso con Gaspart de presidente. Pero resulta clarificador que se hable más de que Puyol intentará frenar a Makaay que de cómo parará el Dépor a las estrellas rivales. Mendieta no deslumbra, Xavi, que hace tiempo que dejó de crecer como futbolista, es hombre de ráfagas. Cocu ya no es ese jugador con una llegada demoledora. La portería vive en una eterna crisis y las luces parecen ser cosa de Saviola, que tal vez no sea titular; Riquelme, que es el conflicto existencial de Van Gaal y ese grandioso jugador que es Kluivert. Es un Barça con tantas sombras como luces que vive más del nombre y de sus últimos resultados que de su fútbol. ¿Y el Dépor? Irureta buscará el triunfo, sino con sus tres delanteros, sí con una clara vocación ganadora, y cruzando los dedos para que sus improvisados centrales salgan otra vez airosos de un nuevo asalto. -